Ni siquiera ha empezado la temporada de Fórmula 1 (arranca con el GP de Australia, el domingo 8 de marzo) y Aston Martin ya es un polvorín. De un lado, Lance Stroll se ha quejado públicamente del AMR26, un coche que sembró muchas expectativas pero que a la hora de los entrenamientos se ha quedado corto. Del otro, Fernando Alonso también reflejó problemas para conducir su monoplaza.
En los entrenamientos del viernes, en Baréin, Alonso acabó 14º, sólo por delante de Checo Pérez y su Cadillac. El asturiano no ocultó su incomodidad de inicio con el coche.
Aston Martin, lejos de contar con el comienzo de año que visualizaba, cuenta con bastante trabajo para mejorar.
"Es una combinación de cosas... el motor, el equilibrio, el agarre. No es una sola cosa, es una combinación", dijo Lance Stroll en unas polémicas declaraciones.
