Estados Unidos, en baloncesto femenino, al igual que ocurre en categoría masculina, es el rival a batir. Las norteamericanas han ganado los cuatro últimos Mundiales (y seis de los últimos siete), así como los últimos ocho oros olímpicos. A semifinales llegan tras arrasar a Hungría, si bien pasó apuros frente a Italia en la fase de grupos.
Napheesa Collier, Breanna Stewart y Caitlin Clark son los principales referentes de la principal potencia mundial, que es candidata a todo en la cita germana.
Más cerca que nunca
Sin embargo, España quizás esté más cerca que nunca de las norteamericanas. En la actual plantilla hay cuatro jugadoras de la WNBA que son decisivas (Awa Fam, Megan Gustafson, María Conde y Raquel Carrera), Miguel Méndez cuenta con una Iyana Martín en estado de gracia que puede ser la mejor jugadora del baloncesto FIBA y con la irrupción de Alicia Flórez. Por si fuera poco, ahí sigue Alba Torrens, que es el enlace entre generaciones. La mallorquina es la única superviviente del equipo que consiguió el bronce en Tenerife en 2018.
Cuarta semifinal
Y es que España va a disputar las cuartas semifinales de un Mundial en su historia. En República Checa 2010 cayó frente a Estados Unidos y se llevó el bronce tras vencer a Bielorrusia. En Turquía 2014 se impuso a las anfitrionas y cedió ante las norteamericanas en la final logrando una histórica plata. En España, hace ocho años, Australia apartó al equipo nacional de la final, pero se llevó el bronce ante Bélgica.
