Porque los elogios dados en repetidas ocasiones por su entrenador, Joe Mazzulla y por algunos de sus compañeros, en especial Jayson Tatum, están muy bien de cara al orgullo, a aumentar la confianza de uno mismo. Pero cuando llega la hora de la verdad, los técnicos se dejan de 'experimentos' y van a lo seguro.
En los Celtics, que se dieron un subidón de ánimo con el regreso antes de tiempo y en perfectas condiciones de Tatum tras su rotura del tendón de Aquiles, se da un claro ejemplo de que los rookies, en los playoffs, pintan poco o nada.
De hecho, Hugo González perdió su rol de agitador desde el banquillo en cuanto Tatum volvió. Es lo que hay. El alero volvió a principios de marzo y desde entonces los minutos del alero español se fueron reduciendo más y más.
Desde su estelar actuación contra los Bucks el 3 de marzo, con 18 puntos y 16 rebotes, y 35:20 minutos en cancha, todo ha ido a peor. Aún jugó un par de encuentros de más de un cuarto de hora en pista, contra Mavericks y Thunder, pero luego tuvo que esperar al 11 de abril para jugar otros 25:24 minutos. Entre ambas fechas, muchas actuaciones con apenas siete u ocho minutos, residuales en su mayoría, y sin jugar en cuatro de ellos, tres por decisión técnica y uno por una pequeña lesión.
Y cuando los playoffs han llegado, su participación ha sido más testimonial aún. De los seis encuentros contra los Sixers, en tres se quedó en el banquillo todo el tiempo. Y en los otros tres, jugó con todo ya decidido sin pasar en ningún caso de los 180 segundos.
Es la realidad de un Hugo González que, si nada cambia, deberá esperar a la próxima temporada para intentar ganarse más espacio en un equipo que ahora tiene que jugarse el ser o no ser en el séptimo enfrentamientos de la primera ronda de playoffs.
