Centro de datos del Barcelona-Fuchse Berlín
La jornada sabatina provocó algún que otro amago de infarto entra la afición azulgrana porque el equipo pasó de ganar por cinco goles en la segunda mitad a depender de una gran defensa para evitar la derrota. El Aalborg se rehízo y llegó a tener la victoria en sus manos antes de que los catalanes se impusieran con autoridad en la prórroga, donde explotaron su buen hacer en defensa para abrir una brecha de hasta cinco unidades (32-37).
Su rival de este domingo fue capaz de tumbar al Magdeburgo por 35-40 en un duelo eléctrico entre los protagonistas de la final de 2025. De hecho, el conjunto de Sajonia-Anhalt eliminó al Barcelona un año atrás y, allá por el mes de septiembre, volvió a imponerse a un equipo culé que ha salido vencedor en el resto de compromisos de la temporada. Algunos, en consecuencia, podían incluso alegrarse de no tener que cruzarse de nuevo con Sergey Hernández, Ómar Magnússon y compañía.
En la misma línea que el día anterior, los de Carlos Ortega llegaron al descanso sin haberse visto por detrás en el marcador en ningún momento, con renta de cinco unidades (incluso seis en la segunda mitad) en más de una ocasión. Escenario muy parecido, con Aleix Gómez emulando algún que otro tanto desde campo propio. Por momentos, el joven Nils Lichtlein y el contrastado Mathias Gidsel trataban de impulsar a los suyos, pero la defensa blaugrana no lo ponía nada fácil.
Parecía todo controlado y, entonces, tuvo lugar una controvertida decisión por parte de los árbitros: Fabregas vio la tarjeta roja, lo que provocó el enfado del banquillo blaugrana... con amarilla incluida para el entrenador. Sin un importante baluarte defensivo, el conjunto de la Liga Asobal vio cómo el contrario se acercaba. El buen hacer ofensivo, con Aleix especialmente acertado, bastó para ganar, si bien Gidsel, autor de ocho dianas, le puso algo de emoción al tramo final.
