Después de haberse dejado ya dos puntos en este Mundial, Brasil ha confirmado la extensión de un tabú que dura 20 años. La última vez que la verdeamarelha avanzó con tres victorias en tres partidos fue en Alemania 2006, todavía en la era de Ronaldo Nazário y compañía.
La incapacidad de firmar una fase de grupos perfecta pone a los de Ancelotti bajo una fuerte presión estratégica. Aunque Brasil llega al partido contra Escocia como líder del grupo, el primer puesto está en el aire.
Marruecos le pisa los talones en la tabla y, dependiendo de los resultados de la jornada y la diferencia de goles, puede arrebatarle el primer puesto del grupo.
Esta incertidumbre genera un escenario complicado. Sin el liderato asegurado, Brasil juega en Miami sin saber con certeza cuál será su destino en las eliminatorias, corriendo el riesgo de caer en el lado más complicado del cuadro y cruzarse antes de tiempo con una potencia mundial.
El viejo fantasma, Mundial tras Mundial
Desde 2006 en Alemania, Brasil siempre se ha topado con algún obstáculo —ya sea un empate sin brillo, una actuación inspirada del portero rival o una derrota con suplentes— que ha impedido una campaña perfecta en la primera fase.
Así ha sido el historial de este drama:
•Sudáfrica 2010 (Brasil 0-0 Portugal): Tras vencer a Corea del Norte y Costa de Marfil, la Brasil de Dunga reservó a algunos jugadores y terminó empatando amargamente con los portugueses en la última jornada.
•Brasil 2014 (Brasil 0-0 México): Jugando en casa, el tropiezo llegó en la segunda jornada. La selección se topó con una actuación milagrosa de Guillermo Ochoa, despidiéndose pronto del 100% de efectividad.
•Rusia 2018 (Brasil 1-1 Suiza): La pérdida de puntos llegó en el debut. El empate ante los suizos impidió cualquier posibilidad de una primera fase impecable, obligando al equipo a remontar en los siguientes partidos.
•Catar 2022 (Brasil 0-1 Camerún): La máxima expresión de esta maldición. Ya clasificado, Tite alineó un equipo plagado de reservas en la última jornada y Brasil sufrió una derrota inédita ante una selección africana en Mundiales, rompiendo una racha invicta que venía desde 1998 en fases de grupos.
¿Pánico en Miami?
El duelo ante Escocia ha dejado de ser un simple trámite para convertirse en una auténtica final por asegurar la primera plaza.
Para evitar el peor escenario y alejar el drama de un cruce indeseado en la segunda fase del Mundial, Brasil necesita ganar y conseguir una diferencia de goles considerable para no depender del resultado de Marruecos.
El balón rodará en Miami para definir si Brasil mantendrá el primer puesto del grupo o si el camino hacia el sexto título se convertirá en una prueba no apta para cardíacos ya en el primer partido de eliminación directa en dieciseisavos de final.
