Llevar el apellido Zidane es una bendición, pero también una carga difícil de sobrellevar. Luca Zidane lo sabe mejor que nadie. Hijo de uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos, el arquero de 28 años tendrá esta noche una oportunidad única: debutar en un Mundial y hacerlo nada menos que frente a la Selección Argentina.
Nacido en Aix-en-Provence, Francia, y formado en las inferiores del Real Madrid, todo indicaba que seguiría el camino de las selecciones juveniles francesas, donde incluso fue campeón europeo Sub 17. Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir a nivel absoluto, tomó una decisión guiada más por el corazón que por la conveniencia deportiva: representar a Argelia, la tierra de sus abuelos.
La conexión con el país africano siempre estuvo presente en su vida familiar. Sus abuelos emigraron a Francia durante la Guerra de Independencia argelina y fueron quienes transmitieron a las nuevas generaciones el vínculo con sus raíces. Esa herencia cultural terminó siendo determinante para que Luca aceptara la convocatoria de los Fennecs en 2025.
"Cuando pienso en Argelia, pienso en mi abuelo", confesó en una entrevista reciente. Para él, vestir esa camiseta va mucho más allá de una decisión futbolística: representa una forma de honrar la historia de su familia.

El desafío de escapar de la sombra de Zinedine
Si bien el sentimiento tuvo un peso enorme, también existían razones deportivas. El arco de Francia encontró continuidad tras la era de Hugo Lloris con Mike Maignan como principal figura, reduciendo considerablemente las posibilidades de Luca de hacerse un lugar entre los Bleus.
Pero su carrera siempre estuvo marcada por la búsqueda de una identidad propia. Incluso la elección de ser arquero parece haber nacido de ese deseo. Mientras su padre maravillaba al mundo con su talento como mediocampista ofensivo, Luca encontró refugio bajo los tres palos.
Según contó alguna vez, de niño jugaba al fútbol con su hermano mayor Enzo, quien solía enviarlo al arco por ser el más pequeño de la familia. Con el tiempo descubrió que esa posición también le permitía alejarse de las inevitables comparaciones con Zinedine.
"No me gusta que me comparen con mi padre. Siendo arquero es más difícil que eso suceda", explicó.
Del Real Madrid a Granada
Al igual que sus hermanos Enzo, Theo y Elyaz, Luca se formó en la cantera del Real Madrid. Incluso tuvo la oportunidad de debutar en el primer equipo bajo las órdenes de su propio padre en 2018.
Sin embargo, la competencia con figuras como Keylor Navas y Thibaut Courtois limitó sus oportunidades. Tras varios préstamos y experiencias en equipos como Rayo Vallecano, Racing de Santander y Eibar, encontró estabilidad en Granada.
Desde su llegada al club andaluz en 2024, mostró la mejor versión de su carrera. Sus actuaciones le permitieron ganarse un lugar en la selección argelina y llegar al Mundial como una de las apuestas del entrenador Vladimir Petkovic.
Un Mundial que casi se pierde
La presencia de Luca en la Copa del Mundo estuvo en duda hasta pocas semanas antes del torneo. En abril sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un fuerte choque durante un partido de liga.
Aunque logró recuperarse a tiempo, disputará el certamen utilizando una máscara protectora especialmente diseñada para resguardar la zona afectada.
Más que fútbol
Fuera de la cancha, Luca también busca construir una imagen propia. En redes sociales suele mostrar su interés por la moda masculina, con un estilo elegante y sobrio que muchos asocian a la estética "Old Money". Camisas de lino, polos, prendas de corte clásico y accesorios discretos forman parte habitual de su identidad pública.
Pero más allá de la moda, de las redes y del peso de un apellido legendario, el gran desafío sigue siendo el mismo: dejar de ser simplemente "el hijo de Zidane" para convertirse en Luca Zidane.
Y esta noche, frente a la campeona del mundo, tendrá una oportunidad inmejorable para comenzar a escribir un capítulo propio.
