Ana Alonso, que fue operada de la rodilla derecha en septiembre tras ser atropellada mientras circulaba en bicicleta por una rotonda, ha hecho historia.
La esquiadora de Granada, después de romperse los ligamentos en dicho accidente hace tan sólo cinco meses, ha conseguido un extraordinario tercer puesto en la ladera sur del Stelvio, en una jornada marcada por la fuerte nieve que caía en Bormio.
Rodilla inmovilizada
En un circuito de 765 metros, en una prueba que se estrenaba en los Juegos Olímpicos y que tenía una subida con escaleras en la recta final, Ana Alonso sólo ha sido superada por dos rivales. La suiza Marianne Fatton, que se ha llevado el oro, y la francesa Emily Harrop que ha sido plata. Y es que la española superó antes de la bajada a la italiana Giulia Murada y ya no se movió del tercer puesto.
Con la rodilla inmovilizada, la esquiadora formada en Sierra Nevada hizo unas transiciones extraordinarias y pudo dedicar la medalla a su padre, Gerardo, guía de montaña fallecido en un desprendimiento en 2010.
La presea es el justo premio al esfuerzo y a la tarea titánica de superación, después de haber preparado contrarreloj unos Juegos Olímpicos durante las últimas 14 semanas.
