"Mi pregunta, muchas veces, era si estaba haciendo todo lo posible para que él (Alcaraz) mejorara. Me preguntaba a menudo cómo podía ser mejor como persona y como jugador. (...) Es necesario hacerse esa pregunta, porque cuando te conformas, la evolución se detiene", ha declarado.
El exentrenador de Carlitos – ha acompañado al murciano desde niño hasta diciembre pasado –, Juan Carlos Ferrero ha participado este viernes 20 de marzo en el "Simposio nacional de entrenadores de tenis", organizado por la Federación Portuguesa de Tenis, en el Complejo de Jamor, en Oeiras, dedicándose a compartir los secretos para "Pensar, entrenar y competir como un campeón".
"Lo más importante respecto a Carlos era que evolucionara como persona, que mantuviera los valores que traía de casa", ha afirmado en un diálogo en español con Rui Machado, el capitán de la Copa Davis.
Antiguo número uno mundial y campeón de Roland Garros en la 2003, Ferrero ha compartido algunos de los secretos de su exitosa colaboración con el ganador de siete Grand Slams, seis de ellos bajo su tutela, comentando que "le daba mucha importancia" a que el jugador estuviera "fresco, motivado y con las ideas claras", y señalando sin dudar cuál era el aspecto más complicado.
"Hay tanto interés y tantos compromisos con la prensa, los patrocinadores, los aficionados, que es difícil tener tiempo de calidad. Hay que hacer bien los deberes para gestionar todo eso", ha subrayado.
Ferrero ha revelado que "el servicio siempre ha sido el golpe", que Alcaraz más ha trabajado para mejorar – "año tras año hemos perfeccionado la técnica"– y que, "con todo el respeto hacia los demás tenistas", Jannik Sinner siempre ha sido el objetivo preferente del trabajo específico realizado con el murciano de 22 años.
Retirado desde la 2012, El Mosquito, como se le conocía, ha defendido reiteradamente la importancia del equipo que rodea al jugador, que debe entender su manera de ser, y ha señalado como clave para el éxito de los futuros tenistas el "estar abierto a querer mejorar continuamente".
El valenciano, acompañado por su entrenador de siempre, Antonio Martínez Cascales, ha confesado que aceptó entrenar a Alcaraz porque sentía "falta de vivir esos momentos, de ir de cero a la cima".
"Me ha gustado vivir como entrenador lo que viví como jugador", ha añadido, declarando que ha llegado hasta donde ha podido, sin referirse nunca a su amarga separación del líder del ranking ATP.
El español de 46 años también ha detallado la experiencia que tiene en su academia, donde apuesta por un trabajo más personalizado y "familiar" con los jugadores de futuro.
"Es muy importante que un entrenador no haga las cosas solo como quiere. Hay que saber cómo es el jugador y cómo aprovechar su personalidad", ha declarado, defendiendo que la técnica es "importante, sobre todo cuando son jóvenes" y que lo ideal es tener "un jugador explosivo, flexible, rápido".
Al ser preguntado por el error más común de los aspirantes a tenistas que llegan a su academia, Ferrero ha señalado algo que llama “el juego invisible”.
"La mayoría de los jugadores no utiliza la información de su golpe para anticipar cómo llegará la siguiente bola. (...) Hay muchos jóvenes que esperan a ver cómo viene la bola y no reaccionan a tiempo. (...) Hay que explicárselo al jugador, es como una partida de ajedrez. Esto lo he aplicado en los últimos años con Carlos", ha revelado.
Afirma sentirse "como en casa" en Portugal, adonde ha viajado desde niño, y el entrenador español también ha hablado sobre los altibajos de su carrera, eligiendo el primer título en la Copa Davis, la victoria en Roland Garros y la llegada al número uno mundial como sus mejores momentos como tenista.
"Tengan paciencia con los chicos, porque el trabajo de entrenador abarca varias áreas: entrenador, psicólogo (...) y hasta un poco de padre", ha dicho para finalizar, dirigiéndose a los entrenadores portugueses que han llenado las gradas del Centro de Alto Rendimiento de Tenis de Jamor.
