La encefalopatía traumática crónica, o ETC, es una enfermedad que persigue al fútbol americano y a la NFL desde principios de los años 2000.
Capaz de provocar una serie de síntomas conductuales, como agresividad, depresión y paranoia, además de síntomas cognitivos como la pérdida de memoria, ha sido asociada a los impactos repetidos en la cabeza por diversos estudios.
Sin embargo, como la enfermedad solo puede diagnosticarse después de la muerte, su prevalencia en este deporte tan popular en Estados Unidos sigue siendo difícil de medir.
Para intentar cubrir esa laguna, investigadores estadounidenses analizaron casos de exjugadores de la NFL que fallecieron entre la 2016 y la 2021, en diferentes edades.
De esos 878 individuos, 235 donaron sus cerebros, lo que permitió a los investigadores examinar esos tejidos en busca de señales de ETC.
Ese diagnóstico se confirmó en el 24,5% de los jugadores fallecidos, según los resultados publicados en la revista médica British Medical Journal (BMJ).
Al menos "casi una cuarta parte de todos los exjugadores de la NFL que murieron entre la 2016 y la 2021 presentaban neuropatología relacionada con la ETC en el momento de su muerte", concluyen los autores.
Aunque estos datos "no pueden interpretarse directamente como reflejo de la prevalencia de ETC entre todos los exjugadores", ponen de relieve una probable subestimación de este problema que afecta a esa población, destacan en un editorial los profesores Tobias Kurth y Richard Riley, quienes no participaron en el estudio.
La NFL solo reconoció en la 2016 la relación entre el deporte y la ETC, y a partir de entonces empezó a adoptar medidas para limitar los riesgos y a pagar compensaciones a exjugadores.
