La respuesta más evidente es: Gianni Infantino habría ampliado enormemente su influencia con el acuerdo con los inversores.
Según informó el "Times", los derechos comerciales sumamente valiosos del Mundial iban a transferirse a una nueva filial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE). Infantino tenía un gran interés en asumir personalmente la dirección de esta nueva megaempresa.
A Infantino le esperaba un sueldo millonario
Con ello habría alcanzado varios objetivos a la vez. Por un lado, su salario se habría multiplicado, según "kicker". Se hablaba de un sueldo anual estimado en casi 64 millones de dólares estadounidenses, una cifra astronómica. En comparación, sus ingresos anuales como presidente de la FIFA, de unos 3 millones de dólares, parecen casi modestos.

Por otro lado, Infantino habría asegurado su influencia mucho más allá de su mandato. A más tardar en 2031 tendría que dejar el cargo de presidente de la FIFA, ya que los estatutos no permiten otra reelección. Sin embargo, como presidente de la FFE, seguiría siendo el hombre más poderoso del fútbol mundial.
Habría tenido más opciones en la elección
A esto se suma otra posible ventaja: Infantino podría haberse asegurado el apoyo de las federaciones más pequeñas. Si el acuerdo con los inversores se hubiera llevado a cabo como estaba previsto, cada miembro de la FIFA habría recibido un pago especial de entre 20 y 40 millones de dólares estadounidenses.
De cara al 77º Congreso de la FIFA, que se celebrará el próximo marzo en Rabat (Marruecos), esto habría supuesto una ventaja decisiva en caso de una posible segunda vuelta.
El acuerdo con los inversores habría ampliado notablemente el poder de Infantino. Sin embargo, al final el proyecto resultó ser muy arriesgado y, tras el anunciado boicot al Mundial por parte de la UEFA, terminó en un auténtico desastre. Por eso, las peticiones de dimisión son cada vez más fuertes.

