Centro de datos del Países Bajos-Japón
Hay pruebas que engañan. A los tres minutos Suzuki tuvo que intervenir para negarle el gol a Malen. Prometía el partido si seguía a ese ritmo inicial. No lo hizo. Los neerlandeses, al estilo de Koeman, no querían correr ningún riesgo y abusaron del pase horizontal. Si no lo tenían, sin reparos cortaban con faltas al rival. Y el caso es que, cuando de casualidad se aproximaron al área rival, una vez, no más, lo hicieron con peligro, otra vez con los mismos protagonistas y desenlace: remate de Malen, parada de Suzuki.

Sólo al filo del descanso es cuando los japoneses, con Nakamura y Ueda, pudieron ver de cerca a Verbruggen, aunque sus remates se quedaron cerca, pero sin pillar portería. Decepcionante, desde luego, la primera mitad. Y más viniendo del Alemania-Curazao y sus ocho goles.
Otro partido, llegan los goles
Si fue porque escucharon los bostezos de la grada o por las charlas de los entrenadores, los holandeses y los nipones que volvieron al césped del estadio de Dallas no parecieron los mismos. El giro lo confirmó una conexión desde Liverpool de Gravenberch y Van Dijk, que impuso su poderío aéreo para poner el 1-0.
La reacción no se hizo esperar, si bien llegó en una acción aislada, un disparo de Nakamura permitido por el futuro madridista Dumfries y que se desvió ligeramente en Maeda para convertirse en el 1-1.
Los goles son la salsa del fútbol y animó todo. La alegría la quiso poner, y lo logró, el incisivo Summerville, que ya había hecho algunas de las suyas y volvió a adelantar a Países Bajos con un zurdazo monumental. En menos de 20 minutos, tres goles. Y Japón, obligada a remontar.
La racanería de Koeman
Lo tuvo que intentar, además, sin Kubo, lesionado tras un golpe en la rodilla. Y con un rival que ya estaba crecido y que si no es por la agilidad de Suzuki hubiera celebrado la diana de Gakpo y cerrado el triunfo. Pero aún faltaba el ataque de entrenador. Ronald Koeman decidió entonces que había que proteger como fuera su ventaja. Y metió un tercer central e hizo recular al resto a su propia área.

Japón lo intentó entonces con balones a la 'olla'. Parecía imposible que pudieran superar por arriba a las torres de la Oranje. Pero ocurrió lo impensable. Un saque de esquina lo remató de cabeza con fe Ogawa, tocó en Kamada sin querer y entró ante el asombro holandés. Con ese 2-2, poco después se acabó un duelo que puede dejar muy tocado a Koeman.

Jugador Flashscore del partido: Van Dijk (Países Bajos).
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