Hay una evidencia, y es que tanto el conjunto blanco como el futbolista están posponiendo un problema que requiere una solución. De momento, se ha optado por ir jugando con los tiempos y con el estado físico de Kylian día a día, con visión cortoplacista y sin pensar demasiado en el más allá. Claro que, de repente, los blancos se han encontrado con una final anticipada por no hacer los deberes, teniendo todo a favor, en la fase liga. Ahora o nunca en la Champions.
Lo cierto es que la victoria en Lisboa, marcada por el presunto insulto racista de Gianluca Prestianni a Vinicius Júnior, da cierto oxígeno a un plantel al que le basta con empatar en casa para superar el trámite. Aun así, el Madrid está firmando una campaña bastante irregular y no tiene la fiabilidad de antaño, cuando un 0-1 a domicilio contra un rival a todas luces inferior podía interpretarse como un resultado prácticamente definitivo.
Así pues, había dudas respecto a la decisión de Álvaro Arbeloa con su estrella: misma estrategia que frente a la Real Sociedad, es decir, que se quede en el banquillo por si es necesaria su participación en una posible prórroga; o bien dejarlo fuera de la lista para no tener la tentación de darle minutos y que la dolencia que sufre pueda agravarse. Finalmente ha reinado el principio de precaución, así que el galo acudirá al estadio como mero espectador.
Hay otras ausencias confirmadas: un par de centrales (Éder Militao y Dean Huijsen) y dos centrocampistas (Dani Ceballos y Jude Bellingham). Por otro lado, hay que destacar también la baja por sanción de Rodrygo Goes, lo que deja al rey del Viejo Continente con muy pocas opciones en ataque: con la titularidad prácticamente garantizada para Gonzalo García, solo Brahim Díaz y Franco Mastantuono se presentan como alternativas del primer equipo desde el banquillo.
