Lejos de lo que se esperaba, el Benfica de José Mourinho no salió a defenderse, sino que se lanzó en tromba al ataque desde el inicio, empujado por el calor que les envió su afición desde las gradas del Estadio da Luz.
Ese fuego lisboeta, unido a la enorme intensidad desplegada por los locales, que rozó la violencia a veces, sorprendió a un Real Madrid que concedió demasiadas ocasiones y al que Thibaut Courtois salvó constantemente, como de costumbre.
Los avisos comenzaron con una oportunidad de Otamendi a la salida de un córner en el minuto 78 y se prolongaron a lo largo de media hora, sin respuesta de unos merengues cada vez más sumidos en un inesperado infierno del que les sacó momentáneamente el de siempre, Kylian Mbappé, por medio de un sensacional tanto de cabeza a centro de Asencio que supuso su 12º gol en la presente edición de la Champions.
El problema fue que, pese a la diana del galo, los de Arbeloa siguieron caminando peligrosamente sobre ascuas que les fueron cocinando a fuego lento, tal y como deseaba Mou. En esas, el desequilibrante Andreas Schjelderup aprovechó un cruce de cables de Asencio y anotó la igualada.
Lejos de servir de aviso, el drama madridista se consumó en la prolongación del primer acto con un penalti de Tchouaméni a Otamendi que se encargó de transformar Pavlidis.

Un abismo insalvable
Carente de ideas en la creación y reavivando las cenizas de lo que se quemó con Xabi Alonso, el Real Madrid continuó la caída libre tras la reanudación, recibiendo el 3-1 de botas del mejor hombre del encuentro, el noruego Schjelderup, que se inventó un disparo de bellísima factura para superar a Courtois.
En mitad de la depresión, con las Águilas volando alto, la sociedad ilimitada Mbappé-Güler volvió a acercar a los visitantes. Asistió el turco y embocó el francés, con precisión.
Con el 3-2 a falta de poco más de media hora, sí que se activó el verdadero plan de The Special One: defensa férrea y contraataques vertiginosos.
Mientras tanto, la clasificación se movía a causa del resto de compromisos y los de Arbeloa no pararon de caer en toda la noche, sin ofrecer respuesta en Lisboa.
Finalmente, Trubin hizo estallar el Inferno da Luz con un cabezazo inapelable en el 97 para el 4-2, y los demás resultados enviaron al Madrid fuera del top-8, por lo que tendrá que jugar el play-off previo a los octavos un año más. Ambos contendientes tienen muchas opciones de reencontrarse en la siguiente fase.

Jugador Flashscore del partido: Andreas Schjelderup.
