"Lo que más me ocupa es lo que podemos corregir en el Mónaco", señaló el técnico, al destacar además la presencia de unos 2.500 aficionados monegascos en el estadio este martes.
"Darles algo a nuestros hinchas debe ser un motor para nosotros. Están descontentos y es lógico. Espero que una victoria pueda aliviar su frustración".
Para Pocognoli, el Real Madrid "llevará la iniciativa y tendrá el control del partido", pero eso "no influirá en nuestra filosofía".
"Desde que llegué siempre he apostado por un juego valiente, aunque los resultados no siempre acompañen. Vamos a continuar en la misma línea. Es mi filosofía y la del Mónaco", sostuvo.
Antes, en su turno, el defensor central Thilo Kehrer subrayó que la clave del partido será que el equipo "trabaje como un bloque, esté unido y bien cohesionado".
Para el zaguero alemán es "difícil explicar la irregularidad en el rendimiento" del conjunto del Principado, ya que los jugadores "trabajan bien" en los entrenamientos.
Kehrer se refirió a Kylian Mbappé, ya recuperado de su lesión y que enfrentará a su antiguo club. "Progresa cada año, gana madurez. Sus cualidades son temibles. Es de muy, muy alto nivel mundial", concluyó el exjugador del PSG.
