Centro de datos del Chelsea-Real Sociedad
No pudo comenzar mejor el cuadro txuri-urdin. A pesar de la velocidad que le quisieron imprimir desde el inicio las Blues, la Real salió valiente y forzó un córner. Tras el despeje de la zaga, el balón le llegó a Ainhoa Marín, que no dudó lo más mínimo en golpear de primeras para colocar el balón en la escuadra. Un golazo de escándalo, con una estética rosca de fuera hacia dentro en el minuto 7 que supo a gloria a las pupilas de Arturo Ruiz.
El plan del partido, unas atacando sin parar y las otras defendiendo en bloque bajo, se reforzó con esa ventaja porque las inglesas, encoraginadas, se volcaron hacia la meta realista. Antes del cuarto de hora pudieron empatar con un trallazo al larguero de Baltimore en el borde del área chica. Era más fácil meterlo bajo los tres palos, pero tiró a romperla.
El guion siguió igual. Las donostiarras, con un 5-4-1, se defendían como podían ante un asedio que ya comenzaba a hacer mella. Y así llegó, justo antes de la media hora, el empate, también desde un córner. McCabe lo cerró mucho y Girma tocó suavemente en el primer palo para, entre tantas piernas, sorprender a Arrula y firmar el 1-1.
Instantes después, tuvo mucha suerte la Real de que Beever-Jones fallara en el mano a mano y echara la pelota fuera con toda la portería para ella. Suspiro de Arturo Ruiz y de sus chicas porque hubiera hecho mucho daño recibir un segundo gol tan pronto. La misma jugadora también desperdiciaría después un disparo en el segundo palo enviándolo a las nubes.

En la segunda mitad, el guion no cambió en absoluto. El Chelsea continuó con su dominio territorial, aunque fue de nuevo a balón parado cuando desniveló la balanza. Otro saque de esquina, sacado esta vez por James, que remató Buurman para hacer el 2-1 en el 54'.
La Real, lejos de dejarse llevar, tiró de amor propio y de calidad para, en un contragolpe, volver a firmar las tablas con un zurdazo de Cecilia Marcos.
La alegría, sin embargo, no duró demasiado a las blanquiazules. Un pase interior a Malard lo mejoró aún más la delantera para regatear a Arrula y marcar a puerta vacía el 3-2 en el 67'.
Ya no hubo reacción. James, en el 74', puso el 4-2 gracias a un centro de Carpenter desde la línea de fondo que superó a todas las jugadoras y portera de la Real para que la 10 tan solo tuviera que empujar a puerta vacía.
Por desgracia para las vascas, el castigo aún sería mayor. Una nueva internada de Carpenter desde la derecha acabó en un centro en el momento adecuado para que Malard marcara a placer el 5-2 con el que se cerró el marcador en la ida.
