Fue en el año 1927 cuando se celebraron dos Copas del Rey. La primera, la de carácter oficial, fue ganada por el Real Unión de Irún (que acaba de ascender a Primera RFEF) tras imponerse en la final al Arenas de Guecho por 1-0, con el abuelo de Unai Emery, Antonio, en la portería.
Sin embargo, hubo otra competición, en un contexto en el que los clubes británicos, por entonces más desarrollados, eran invitados por la RFEF para disputar este torneo.
En aquella ocasión, fueron dos las escuadras que llegaron a disputar el torneo del k.o. en España: el Motherwell escocés y el Swansea galés. Ambos equipos se enfrentaron en una semifinal en Chamartín en la que los del norte del Reino Unido se impusieron 4-3.
Esta circunstancia, dio derecho al Motherwell a medirse al Real Madrid en la gran final de la competición, también en el coliseo blanco en la que se impuso por 3-1. Un Real Madrid, de circunstancias, casi tres décadas antes de coronarse campeón de Europa (la máxima competición continental no vio la luz hasta la temporada 1955-1956), que contó con jugadores de otros equipos.
“Exhibición de fútbol científico”
En aquel año el rey de España de la época, Alfonso XIII entregó dos Copas a su nombre. La victoria del Motherwell fue definida por el monarca como “una brillante exhibición del fútbol científico”.
Stevenson, en dos ocasiones, puso por delante a los británicos, que por medio de Hutchinson dejaron el partido encarrilado en el minuto 47. El propio Hutchinson, en propia puerta en el 85, hizo el gol del honor para el Madrid.
Los escoceses fueron superiores tal y como señalan las crónicas de la época, como esta del diario El Liberal. “Un encuentro sin relieve por la superioridad manifiesta de los ingleses (sic), que sin esforzarse demasiado lograron un magnífico triunfo que les da la posesión definitiva del trofeo objeto de este torneo. Marcaron dos goals en la primera parte, y otro a los pocos momentos de iniciarse la continuación. El de los españoles se debió más bien a una condescendencia del gran optimista Mr. Prince Cox (el colegiado) que nuevamente demostró su gran clase”:
