Atlético de Madrid y Real Sociedad jugarán la final de la Copa del Rey. Ninguno de los dos grandes estará presente en ella, lo cual abre el abanico para que otros clubes menos dados a celebrar títulos lo puedan hacer, aunque igualmente sean referentes de nuestro fútbol. Una oportunidad única para ir a presenciarla en directo. Eso sí, quien así lo pretenda tendrá que dejarse literalmente un sueldo en ello.
1.221 euros. Ese es el actual SMI (Salario Mínimo Interprofesional) en España. Echar cuentas de lo que costará estar en La Cartuja se eleva a esos niveles. La RFEF aún no ha publicado los precios del encuentro, aunque el año pasado, en el mismo recinto, costó un mínimo de 72 y un máximo de 270.
El principal problema llega con el alojamiento, puesto que la edición de 2026 se celebra el 18 de abril, en el fin de semana previo a la Feria de Sevilla, que tiene lugar entre el martes 21 y el domingo 26. Así que ya no es que haya menos plazas disponibles en la capacidad hotelera, es que los precios andan desorbitados.
Un recorrido por los principales buscadores revela precios que oscilan entre los 400 y los 500 euros la noche en hoteles de tres estrellas en la capital. Una cuarta estrella sube el precio a cuatro cifras en la mayoría de alojamientos disponible, del mismo modo que a medida que la petición se acerca a La Cartuja asciende sensiblemente la factura final.
Desplazarse no es ni barato ni fácil
El tren da un respiro logístico para los 'colchoneros' y para los aficionados que se desplacen desde Madrid por cercanía, aunque los recientes problemas vividos en las vías conllevan advertencias de posibles retrasos o transbordos vía autobús. A día de hoy, la horquilla de precios está entre los 150 y 170 euros ida y vuelta.
Desde San Sebastián, obviamente, la opción ferroviaria no es la más adecuada. Por duración de un viaje de medio día y por un gasto que se sitúan en torno a los 230 euros.
En cuanto al avión, también atenta contra el bolsillo la opción de Guipuzcoa, que se acerca a los mil euros en la mayoría de vuelos disponibles en la actualidad. Volar desde Bilbao, conectada con Donosti en apenas una hora por carretera, reduce todos estos precios a la mitad. Aun así, continúan siendo muy elevados.
Los vuelos desde Madrid tampoco se antojan una posibilidad tan interesante, ya que la mayoría de compañías habituales manejan tarifas cercanas a los 300 euros ida y vuelta.
Con esa realidad, la picaresca y los malabares de los aficionados, especialmente de los más jóvenes, pasa a la acción para ese doble o nada que puede ser el recuerdo de vivir in situ un título o la frustración de perderlo. Pernoctar en alojamientos de fiabilidad dudosa, dormir en zonas aledañas como Córdoba, volar a escalas más cercanas, directas y baratas o incluso dormir en el coche abren un rosario de planes B necesarios para quien no quiera gastarse en la final de Copa lo que podría invertir en un viaje bastante potente e incluso transoceánico.
