Del 0-2 al 3-2, el Inter deja al Como de Cesc sin final de la forma más cruel (3-2)

La celebración de la Inter tras el 3-2
La celebración de la Inter tras el 3-2REUTERS/Alessandro Garofalo

Con dos goles en contra y al borde del abismo, la Inter ha resurgido con una furia técnica y emocional que ha arrollado al Como y ha dado la vuelta a una noche que parecía perdida. Çalhanoğlu y Sucic han firmado un final irreal, San Siro vibra: el sueño del doblete sigue más vivo que nunca.

El Scudetto está ahí, a un paso, casi al alcance de la mano. Y ahora también la Coppa Italia vuelve a brillar en el horizonte, porque la Inter de Chivu no se limita a perseguir el sueño del doblete: lo mantiene vivo con una remontada feroz, vibrante, de esas que marcan una temporada. En San Siro termina 3-2, al final de una noche que parecía escaparse de las manos de los nerazzurri y que, en cambio, se transforma en una auténtica apoteosis.

El Como se había ilusionado con una doble ventaja construida con valentía, estructura y una personalidad que ya no sorprende a nadie. El 0-0 de la ida había dejado todo abierto, y durante muchos minutos los larianos han dado la sensación de poder lograr la hazaña. Pero la solidez mostrada durante una hora no basta cuando enfrente se enciende un equipo que, cuando huele sangre, se vuelve imparable.

Como espectáculo como siempre, sí. Pero al final es la Inter la que enloquece de alegría.

Sorpresa en San Siro

El inicio fue toda una declaración: el Como no vino a Milán para ser un simple espectador. Presionó alto, fue valiente en la salida y mantuvo su bloque adelantado. Fàbregas pidió personalidad y sus jugadores se la entregaron sin dudar. La Inter intentó responder, pero lo hizo a ráfagas, con aceleraciones puntuales más que con una circulación fluida. Fue un intercambio constante, pero las primeras grietas aparecieron en el campo nerazzurro.

Nico Paz puso a prueba de inmediato a Josep Martínez con un zurdazo desde lejos, preludio de unos minutos que funcionaron como advertencia. Primero Baturina vio cómo le rechazaban un disparo a bocajarro, luego Kempf estrelló el balón en el poste tras un córner. Dos sustos que anticiparon el golpe real.

El minuto 32 marcó el cambio de guion. Van der Brempt desbordó por la derecha, superó a Dimarco y puso un centro perfecto. Baturina llegó en carrera, conectó de derecha, el balón dio en el palo y entró. Una acción vertical, limpia y precisa, reflejo de un Como muy claro en sus ideas.

La Inter intentó reaccionar, pero la respuesta fue más emocional que estructural. Thuram rozó el empate de cabeza, Perrone salvó sobre la línea. Barella lo intentó desde fuera, Dimarco insistió por banda, pero todo se quedó a centímetros.

Mientras los nerazzurri buscaban ritmo, el Como siguió llegando con claridad. Da Cunha probó a Martínez, y la sensación al descanso fue clara: los visitantes estaban más cómodos en las zonas decisivas.

El derechazo quirúrgico de Baturina
El derechazo quirúrgico de BaturinaREUTERS/Alessandro Garofalo

La Inter intenta reaccionar, pero la respuesta es más emocional que estructurada. Thuram roza el empate de cabeza, pero Perrone salva milagrosamente sobre la línea. Barella lo intenta desde fuera, Dimarco insiste por la banda, pero cada intento parece quedarse a un centímetro, le falta esa chispa que se necesita en las noches complicadas.

Y mientras los nerazzurri buscan aumentar el ritmo, los larianos no se limitan a defender. Salen con orden, aceptan el duelo físico, cortan el juego cuando es necesario. Vuelven a probar suerte con Da Cunha, pero Martínez está atento. La sensación, muy clara, es que los visitantes, vestidos completamente de blanco para la ocasión, llegan con más claridad a las zonas calientes del campo.

Çalha y Sucic para volverse loco

El inicio de la segunda parte fue otra vez del Como. Bastaron unos minutos para que el conjunto visitante volviera a golpear. Todo nació de un balón perdido en la salida por Zielinski, que Nico Paz recuperó con agresividad y leyó la jugada a la perfección. El argentino se lanzó al ataque, encontró espacio y asistió de forma magistral a Da Cunha, que se plantó solo ante Martínez y lo batió con un zurdazo preciso.

Fue un golpe que pesó y dejó al Inter tocado por momentos. Chivu intentó cambiar la dinámica con los cambios: entraron Sucic y Diouf, y salieron Dimarco y Zielinski. El croata y el francés aportaron dinamismo y reactivaron a un equipo que, bajo la mirada seria de Lautaro en la grada, intentó levantarse.

El asedio nerazzurro creció, tomó forma y ocupó de manera constante la zona de tres cuartos rival. Pero el Como se defendió con una solidez casi obstinada, rechazando cada intento con atención y disciplina. Hasta el minuto 69, cuando por fin se abrió una grieta: Sucic trabajó un balón en la frontal y se lo dio a Çalhanoğlu, que no lo dudó. Disparó seco e imparable, con un desvío decisivo. Fue el 1-2 que volvió a encender todo, al menos por un instante.

Estadísticas del partido
Estadísticas del partidoFlashscore

Fàbregas intentó reaccionar: entraron Diao y Caqueret, y salieron Douvikas y Da Cunha. Y precisamente Diao, segundos después, tuvo el balón para sentenciar el partido. Se escapó de Acerbi, se plantó solo ante Martínez, pero el portero nerazzurro respondió con reflejos. Fue una parada que valió como un gol.

Porque el fútbol, muchas veces, se divirtió siendo cruel en su lógica más simple: gol fallado, gol encajado. Y el que lo escribió otra vez fue Çalhanoğlu. Centro perfecto de Sucic, llegada del turco, remate de cabeza que sorprendió a todos. Fue el 2-2. San Siro estalló, el partido cambió por completo. Pero aún no fue suficiente.

En el 88 llegó la remontada definitiva. Otra vez ellos, los protagonistas de la noche. Çalhanoğlu iluminó, Sucic recogió: controló en el área, se estiró y remató de derecha, medio en el suelo. El balón fue directo a portería. Fue el 3-2. Fue el delirio.

Dos goles y una asistencia para el turco. Un gol y dos asistencias para el croata. En pocos minutos, cambiaron el partido, borraron al Como y llevaron al Inter a la final.

San Siro vibró, se sacudió, se entregó a una explosión de alegría. El Inter cayó, se perdió, se reencontró. Y al final voló. Una noche, en definitiva, loca del Inter.