Arbeloa parece haber dado con la tecla para que el Real Madrid suba sus prestaciones en una temporada complicada que esperan salvar levantando LaLiga o la Champions League.
Una de las claves ha sido el rescate de Brahim Díaz (26) del ostracismo al que le tenía sometido un Xabi Alonso que no le dio oportinidades ni siquiera tras el regreso de la Copa África en la que fue subcampeón y máximo goleador del torneo con Marruecos.
A las órdenes del preparador tolosarra, el habilidoso extremo andaluz apenas acumuló 312 minutos de juego en LaLiga, repartidos en 12 encuentros (26' por partido). Sin embargo, con El Espartano en el banquillo, son ya 364 minutos (más de 40' por choque) en nueve comparecencias, incluidas tres titularidades consecutivas en los últimos compromisos domésticos.
En la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones, el '21' también fue importante, formando parte del XI inicial en ambas mangas, firmando una asistencia en la ida, disputada en el Santiago Bernabéu, y presentando una nota media de 7,2 en la serie, según el algoritmo de Flashscore.
Un talento en vías de extinción
Un Real Madrid sumamente estático antes de la inclusión del malagueño ha encontrado en su figura el punto de chispa que necesitaba. Su habilidad para el regate, una virtud cada vez más difícil de encontrar, ha dotado a los blancos de dinamismo e imprevisibilidad, haciéndoles más difíciles de defender por parte de los rivales.
Así, en una acción de fantasía, provocó el penalti que dio paso al 1-1 en el derbi del pasado domingo contra el Atlético, empujando la remontada de los suyos, que lograron seguir aferrados a LaLiga tras una agónica victoria con 10 futbolistas.
Desde luego, la resurrección de Brahim es una gran noticia de cara al tramo decisivo del curso. La única duda es si los regresos de Mbappé y Bellingham le enviarán de vuelta al banquillo.
