Centro de datos del Real Madrid-Sevilla
La minirrevolución que venía barruntando Mourinho sin Vinícius se quedó en premiar a Endrick, colocar a Valverde como lateral y a Güler en el lugar habitual del uruguayo. El Madrid, con el turco a los mandos, asedió al Sevilla en los primeros instantes, con una entrega titánica para recuperar cuanto antes el balón, pero sin amedrentar a Odysseas. Al contrario, el primer disparo del partido llevó el sello de Vargas a la media vuelta.
El público, en ese cuarto de hora, se había entretenido en exigir la dimisión de Tebas, quejarse de la RFEF por los árbitros y hasta pedirle a Laporta en una pancarta que siguiera pagando, en clara alusión al caso Negreira. De fútbol, la verdad, bien poco... hasta que los tres citados jugadores blancos decidieron dar la razón a su entrenador.

Güler, de posible roja a golazo
Valverde se calzó la bota de hierro para soltar un zapatazo de los suyos que ya se veía dentro..., pero que bloqueó Mbappé sin poder desaparecer de la trayectoria del misil. Endrick chutó desde su casa en Brasil para avisar a Odysseas de lo que le esperaba. Y Güler, después de librarse de una posible expulsión por un enganchón con Peque, puso su guante de seda al servicio de su equipo para marcar un soberano golazo, el 0-1.
Desde ahí, el Madrid se desató para completar su mejor fútbol ¿de la temporada? Y con él, Mbappé. El francés emuló a Ronaldo Nazario marchándose por velocidad y potencia de todos, pero se topó con el pie del portero. Insistió Kylian y la maravilla que firmó después consolidó su candidatura al Balón de Oro. Qué obra de arte, con un control de tacón orientado, giro de 180 grados, toque sutil para evitar al último defensor y uno-dos con regate y disparo incluido para dejar sentado al guardameta y anotar a puerta vacía. Poesía en movimiento y 2-0.
El Sevilla no quiso ser un mero espectador de la demostración técnica de los blancos y obligó a trabajar a Courtois. El belga respondió de maravilla al disparo de Agoumé que llevaba veneno. No se movió más el marcador antes de la pausa, aunque Endrick intentó una chilena que de entrar habría reventado al Bernabéu.

Ejuke fue la solución que buscó Luis García para mejorar su ataque en la segunda mitad, y aunque Cucurella sufrió lo indecible con él, los de Mou no dejaron espacio a la sopresa. Desde el primer segundo se lanzaron a por el tercero, sobre todo por la izquierda, donde Diomandé dejó detalles de mucha calidad. Con más continuidad se ganará al madridismo. El ímpetu, en todo caso, requería algún respiro, lo que posibilitó que el Sevilla se asomara en un par de ocasiones al área rival. La mejor, un centro de Iglesias que remató de volea Félix Correia y desvió Valverde.
Mbappé se lo come y se lo guisa
No le hace ascos el Madrid a eso de esperar atrás para montar transiciones. Y lo aprovechó porque, con Mbappé arriba, todo es posible. Como que llegue una décima antes que Kike Salas a un balón al área y desacelere para que se produzca el contacto. El árbitro pitó penalti y como fue su interpretación y hubo 'carne', el VAR no lo corrigió. El propio Mbappé, a lo Panenka, materializó el 3-0.
Con ese tanto, los blancos comenzaron a zozobrar, a pensar en lo que llega la próxima semana, con Champions y Clásico. Eso animó al Sevilla a seguir atacando. Por si las moscas. Y tras varios intentos de Fofana, Ejuke y Manu Bueno, fue este último el que pudo grital gol tras una pérdida de Mbappé.
Entonces, y solo entonces, despertó del letargo el Madrid. Dos minutos después del 3-1, Diomandé condujo y soltó un derechazo que ni vio Odysseas. 4-1 y, ahora sí, victoria sellada. Tiempo hubo incluso para que Bernardo Silva y Brahim estirasen las piernas y para que Militao volviera a sentirse futbolista casi medio año después de su último encuentro. Y para un paradón de Odysseas sobre la bocina a Tchouaméni. Y para las quejas del Sevilla porque todas las decisiones dudosas les fueron contrarias.

Jugador Flashscore del partido: Arda Güler (Real Madrid).
