Hora y 40 minutos antes de que comenzara a rodar el balón, se hizo oficial que la apuesta de Arbeloa ante las múltiples bajas en su centro del campo era el joven fuenlabreño. Ya Xabi Alonso había visto algo especial en él, si bien no le terminó de dar la oportunidad que sí le ha dado su sustituto en el banquillo blanco. Y todo comenzó de fábula para el joven.
Thiago Pitarch, con 18 años y 211 días, se convertía en el segundo jugador español más joven en disputar un partido de LaLiga en el once inicial del Real Madrid en el siglo XXI. El récord lo seguirá ostentando Javi García, que lo logró en 2004 ante el Racing de Santander con 17 años y 314 días.
El caso es que no se notó esa bisoñez en el centrocampista. Volcado algo más por la banda izquierda, pidió el balón y no se arrugó en la presión, ni cuando tenía que sacar un balón jugado desde su propia línea de fondo ni cuando se vio entre tres contrarios y piso y protegió la bola hasta encontrar algún compañero libre. El Bernabéu gozaba con su calidad y su desparpajo. Y con su entrega, la misma que le permitió robar un balón en el último tercio que permitió a Vinícius plantarse solo ante Soria.

Pero pasado el ecuador de la primera mitad, empezó a entrar menos en juego, a juego con la bajada de nivel y de revoluciones de sus compañeros. Ya en la segunda mitad, cuando Arbeloa le dio 10 minutos a los titulares para ver si arreglaban el entuerno ante el Getafe, estaba claro que Thiago Pitarch sería uno de los sustituidos. También lo fueron Alexander-Arnold y Alaba. Fue ahí cuando escuchó cómo la ovación de los primeros instantes tornó en pitos, más para su entrenador por quitarlo, además de para sus dos compañeros más veteranos.
Arbeloa, consciente de ello, le abrazó y le consoló cuando se aproximó al banquillo. Pero quedó claro que Thiago no podrá olvidar nunca ese debut como titular, que empezó tan bien y acabó con una dolorosa derrota.
Datos prometedores
Al final, el internacional juvenil acabó con una precisión en el pase, su mayor virtud, del 89.4 % (42 de 47). 11 de ellos fueron en el último tercio, espacio donde también fue capaz de generar una gran ocasión que acabó con disparo e intervención de David Soria. Perdió siete balones por los cuatro que recuperó. Con 7.0 de valoración Flashscore, fue el segundo mejor de su equipo tras Arda Güler. Pero ni eso le libró de esa agridulce sensación con la que se fue a casa.

