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Kiko Rey, el obrero del fútbol que lucha contra la ELA

Kiko Rey
Kiko ReyRacing de Ferrol

Esta maldita enfermedad, la Esclerósis Lateral Amiotrófica afecta tan sólo en España a entre 4.000 y 4.500 personas y se diagnostican cada año entre 900 y 1.000 nuevos casos.

El deporte no es ajeno a esta enfermedad neurodegenerativa progresiva, que afecta especialmente a la médula espinal y a las neuronas motoras del cerebro. El ex portero de Osasuna, Sevilla, Oviedo, Barcelona o Tenerife, Juan Carlos Unzué es el paciente más ilustre. También tiene ELA el influencer Jordi Sabaté, gran seguidor del Espanyol.

Pero hay otro ex futbolista que padece esta enfermedad y que tiene unos números extraordinarios pese a que quizás no sea conocido para el gran público. Francisco Javier García Rey, conocido como Kiko Rey (Viveiro, Lugo, 1967) se formó en el club de su localidad natal. De ahí le fichó el Real Madrid juvenil y después fue ascendido el Castilla.

De la cantera blanca regresó a Galicia donde jugó en Lugo, Racing de Ferrol, Viveiro y Endesa As Pontes. De ahí ficha por el Salamanca donde asciende en dos años de Segunda B a Primera División, haciendo historia en El Helmántico. Posteriormente, se fue al Éibar, de ahí al CD Logroñés para regresar a Galicia donde se retiró tras jugar en el Ourense y en el Viveiro.

Ha marcado en las cinco principales divisiones de España

Kiko Rey, que marcó un gol con el Salamanca en Primera, es el único jugador que ha marcado en las cinco principales categorías del fútbol español.

Actualmente en silla de ruedas por la enfermedad, dirige al Viveiro cadete. “Me gusta convencer con el ejemplo a los chicos. El respeto tienes que ganártelo, como entrenador tienes que ser capaz de convencer”, asegura en una entrevista con El Progreso.

En una entrevista con La Voz de Galicia, detalla su vida con la enfermedad. “Evidentemente yo tengo una enfermedad que a día de hoy es incurable y todo el mundo a mi alrededor lo sabe, me condiciona muchas cosas, pero desde el primer día quise quitarle todo el poder, tratar de seguir haciendo mi vida. Como cualquiera, nunca sabes qué va a pasar mañana”.

Y añade. “Tener ELA me abrió los ojos en eso, solo pienso en disfrutar cada momento. No me siento un desgraciado por tener esta enfermedad, hice todo lo que quise, jugué al fútbol, tengo a mi mujer y mis hijas, mucha gente que me apoya... Y no me da vergüenza pedir ayuda para todo lo que la necesito”.

Sobre su carrera, destaca su etapa con el Salamanca. “Fue espectacular a nivel deportivo y humano. Fueron dos ascensos consecutivos. Llegué al Salamanca desde el Endesa As Pontes y pasamos de Segunda B a Primera cuando nadie contaba con nosotros, especialmente en el segundo ascenso. Perdimos 0-2 en casa contra el Albacete y fuimos capaces de


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