La ausencia de un ‘nueve’ convencional no ha reducido la capacidad ofensiva del Barcelona. Hansi Flick ha encontrado en Raphinha una solución diferente: el brasileño parte por dentro, abandona constantemente el área y abre espacios que sus compañeros aprovechan desde distintos sectores. El resultado es un ataque difícil de sujetar, porque el peligro azulgrana ya no depende de alimentar a un único rematador.
Raphinha es la pieza central de este nuevo reparto. Ha marcado en las cuatro primeras jornadas de LaLiga y acumula seis tantos en el campeonato, cifra que elevó a ocho en cinco encuentros oficiales después de su doblete ante el Feyenoord. Su movilidad le permite aparecer como delantero, intercambiar posiciones con los extremos y participar también en la presión, sin perder la capacidad de llegar al área en el momento decisivo.

Goles y más goles
A su alrededor, el Barcelona ha encontrado gol en todos sus frentes. Lamine Yamal suma desborde, último pase y definición; Fermín López ataca los espacios desde segunda línea y ya ha convertido cuatro veces en Liga; mientras que Pedri también se ha incorporado al reparto. Entre Raphinha, Lamine y Fermín han firmado 14 de los 17 goles del equipo en las cuatro primeras jornadas, una producción que explica el pleno de 12 puntos y el promedio superior a cuatro tantos por partido.
La goleada europea frente al Feyenoord amplió todavía más el abanico: además de Raphinha y Lamine, marcaron Adeyemi y Gabriel Jesus. El Barça suma así 22 goles en sus cinco primeros partidos oficiales y demuestra que su fortaleza no está en tener un ‘nueve’ fijo, sino en multiplicar las amenazas. Los extremos finalizan, los mediapuntas rompen desde atrás y los centrocampistas pisan el área: Flick ha sustituido la referencia individual por una estructura en la que casi todos pueden terminar la jugada.
