Centro de datos del Espanyol-Barcelona
Ser el encargado de impartir justicia nunca es fácil porque una de las partes suele acabar más satisfecha que la otra. Y los colegiados bien lo saben, pues acostumbran a recibir críticas e incluso insultos cuando sus decisiones no gustan a unos o parecen favorecer al contrario. Sin embargo, en ocasiones ocurre que se dan excepciones. Y una de ellas tuvo lugar el sábado.
Era un examen mayúsculo para García Verdura porque el encuentro estaba más que señalado en el calendario: duelo de alto riesgo, con dos vecinos que se tienen antipatía mutua, y un factor añadido por la vuelta de Joan García a la que fue su casa hasta que optó por marcharse al eterno rival. Y por si fuera poco, ambos conjuntos afrontaban la cita en estado de gracia.
El árbitro nacido en Mataró solo mostró dos tarjetas amarillas, estuvo lejos de ser protagonista y controló el choque en todo momento. Hasta Marko Dmitrovic elogió su actuación en pleno envite: "Más como tú". Y no es para menos, ya que alcanzó el sobresaliente pese a dirigir el encuentro más tenso de la jornada.
Víctor, además, habló en catalán con unos y en castellano con otros, lo que refleja su conocimiento de los jugadores y su flexibilidad con el lenguaje. Y si en algún momento tenía que tirar de pedagogía con cierto futbolista, no dudaba. En definitiva, tres ingredientes esenciales (mesura, tono calmado y autoridad contenida) para gobernar un exigente partido.
