Centro de datos del Espanyol-Elche
Es duro quedarse con uno menos cuando apenas han transcurrido seis minutos. El árbitro, en las nubes, no vio el agarrón de Redondo a Bryan Zaragoza siendo el último defensor y tuvieron que avisarse desde el VAR. El Elche se quedó con uno menos, lo que dibujaba un panorama desolador. Pero el fútbol tenía guardada una grata sorpresa a los alicantinos.
Las cosas de un Niño
Tras unos instantes dubitativos, incluido el error habitual de Dituro con el balón en los pies, los ilicitanos se rehicieron con Morcillo bajando a la defensa, aprovechando también que el Espanyol se lo tomó con demasiada calma. Tanta que incluso se durmieron. Una desconexión que aprovechó Fer Niño para correr más que nadie a por un balón y sacar tajada máxima de una mala salida de Dmitrovic haciendo el 0-1.

No contento con ello, y a pesar de los pitos de la grada, los de Manolo González no sólo no reaccionaron sino que encajaron un segundo gol. Una contra conducida por Revivo, que asistió a Fer Niño para que éste, de volea en carrera, marcase el 0-2. Golazo y doblete.
Entonces sí, los locales despertaron de su letargo. Incluso Bryan Zaragoza marcó, si bien arrancó en un clarísimo fuera de juego. Los posteriores intentos se quedaron en eso, ni siquiera un "huy" que llevarse a la boca. Y es que los pupilos de Martín Anselmi, que también perdieron a Buba Sangaré por lesión, lo hicieron de maravilla con y sin balón. La pitada a los futbolistas del Espanyol por parte de su afición fue de las de época.

Ni los cambios cambian
La solución de Manolo González, que ya en el partido anterior, frente al Rayo, hizo tres cambios al descanso, esta vez se quedó en dos. Hinojo volvió a ser señalado y se marchó con Urko. Entraron Hartman y Marcos Fernández. Pero el que volvió a rozar el gol, que ya hubiera sentenciado las cosas, fue el Elche. Cepeda, en otra contra de manual, estrelló un disparo en el palo. Caras de asombro en la grada, en el banquillo y hasta en los atenazados jugadores locales.
La angustia periquita duró aún muchos más minutos. Hasta que un centro al área lo introdujo en su propia meta Chust en su intento de que Marcos Fernández no rematase. El zaguero, en su braceo, impactó con el balón, empujándolo hacia donde Dituro nunca podía llegar. Era el 1-2, minuto 71, y quien más, quien menos, ya atisbaba la remontada.
Germán Correcaminos Valera
Pero no puedes marcar el tercer gol sin haber hecho el segundo, Eso pretendió el Espanyol, lo que aprovechó Germán Valera para mostrar su extraordinaria capacidad física, su imparable velocidad y su innata calidad técnica. Comenzó a correr cerca de su área, recibió el balón al espacio en el medio campo, se plantó conduciendo ante Dmitrovic y esperó la rendición del meta para realizar una picadita y finiquitar el partido con el 1-3. Jugada de crack.
El Espanyol se volcó aún más en ataque, más por corazón que con ideas futbolísticas, pero ni por esas. La táctica defensiva de los franjiverdes, que se negaron a meterse en bloque bajo, arruinó los intentos enemigos, donde Pere Milla llegó a marcar, aunque fue anulado por un fuera de juego en el inicio de la acción. Y casi marca el Elche hasta un cuarto en un ensayo lejanísimo de Morcillo al que Dmitrovic le negó un golazo. No hizo falta. Ganó su primer partido en LaLiga 26/27 y duerme fuera de la zona roja. Ojo al impacto de esta derrota de los catalanes.

Jugador Flashscore del partido: Fer Niño (Elche).
