En las últimas horas del mercado de fichajes de verano de la temporada 2025, Medhi Benatia llegó a un acuerdo con los dirigentes del Inter para conseguir la cesión con opción de compra de Benjamin Pavard. La euforia era enorme en el Olympique de Marsella. Y no era para menos: en la última década, el OM ha fichado a pocos jugadores con tanta experiencia como él. Sin duda, entra en el top 5 de los fichajes más ambiciosos de este periodo, junto a los de Adrien Rabiot, Alexis Sanchez o Arkadiusz Milik.
Su perfil parecía ideal. Campeón del mundo en 2018, ganador de cuatro Bundesliga con el Bayern, campeón de Italia con el Inter y finalista de la Liga de Campeones la temporada anterior. Su polivalencia, capaz de jugar como central, lateral o incluso mediocentro defensivo, le permitió consolidarse como titular en los clubes más grandes de Europa.
Al llegar, el propio jugador se mostraba entusiasmado. "Cuando supe del interés del OM, lo tuve claro: quería venir al Velodrome y jugar la Liga de Campeones con Marsella. Son emociones únicas. Tengo muchas ganas de celebrar victorias", declaraba. Un inicio prometedor confirmó esas expectativas: en su primer partido con la camiseta marsellesa, marcó de cabeza tras un córner en la contundente victoria 4-0 ante el FC Lorient.
La caída: de Lisboa a la espiral de errores
La realidad no tardó en imponerse. Un arranque fulgurante, seguido de una semana de pesadilla: responsabilidad en cada uno de los cuatro goles encajados ante el Sporting (2-1) y luego frente al Lens (2-1). "Lo siento, esta derrota es culpa mía, he cometido errores y asumo toda la responsabilidad", reconocía el defensa, visiblemente afectado.
Tocado anímicamente, Pavard nunca ha conseguido recuperarse del todo. Contra la Atalanta, personificó los errores del OM con muchas faltas y desajustes en defensa. El entonces entrenador Roberto De Zerbi intentó protegerle públicamente: "Creo que Ben Pavard ha sufrido y eso ha condicionado los partidos siguientes. Debe estar tranquilo. No tiene que sentir demasiada responsabilidad, sino la confianza del grupo", explicó. Pero nada cambió. Incluso fue perdiendo su puesto en el once titular, hasta acabar en el banquillo ante el Lens FC, luego frente al Paris FC y perdiéndose incluso los duelos ante Lyon y Lille en este mes de marzo.
El desastre ante el Mónaco: símbolo de una temporada fallida
Llegó el partido contra el AS Monaco el 5 de abril pasado. La imagen más cruel de esta etapa en Marsella. Titular para Habib Beye, el defensa francés había hecho una primera parte correcta. Pero tras el descanso, todo se torció. En una jugada sin aparente peligro, el exjugador del Bayern Munich falló por completo su despeje, regalando una ocasión inmediata a Folarin Balogun. Un error individual que aprovechó el autor de uno de los goles de la temporada. Pavard simboliza, sobre todo, las carencias defensivas de su equipo en este curso 2025-2026.
El exdefensa del FC Barcelona Jérémy Mathieu, presente en el programa Football Club de Marseille, intentó analizar los problemas del jugador con empatía: "Cuando un futbolista no tiene confianza, todo se complica. Mentalmente, le das muchas vueltas. En cada balón dudas, tiemblas un poco. Seguramente la presión es demasiado fuerte para él… Hay muchos factores que influyen."
Recibió una nota de 3,5 por parte de Footmercato tras ese partido tan complicado, y un 3 del diario L'Équipe, que escribió: "A pesar de algunos destellos, Pavard nunca ha logrado recuperar la solidez y fiabilidad que tanto necesita la defensa marsellesa."
Un balance demoledor, un final anunciado
Con dos penaltis cometidos esta temporada en la Ligue 1, un error que provocó un gol y solo 0,1 centros acertados por partido, Pavard está lejos de presumir de buenas estadísticas. En la Liga de Campeones, también suma dos errores que han terminado en disparo y tres tarjetas amarillas en seis partidos jugados.
El desenlace de esta historia ya no tiene misterio. El OM no tiene intención de hacer efectiva la compra del jugador al final de la temporada. El Inter aceptó ceder a Pavard para aportar experiencia y tranquilidad a la defensa marsellesa. No ha aportado ni una cosa ni la otra. La opción de compra, fijada en 15 millones de euros, requería una respuesta de Marsella, pero no la han dado.
En el Inter tampoco cuentan ya con él: el club lombardo planea ponerlo en el mercado de fichajes en cuanto regrese de Marsella. Incluso a un precio rebajado si es necesario.
La sombra del Mundial 2026
Más allá del club, la carrera internacional de Pavard también está en peligro. El internacional francés, con 55 partidos y 5 goles, ya no es convocado por Didier Deschamps, que prefiere perfiles más ofensivos para los laterales y tiene otros nombres en mente para el centro de la defensa. De cara al Mundial 2026, es más probable que el jugador del norte siga la competición americana desde su televisor que desde el césped.
Llegó como salvador, idolatrado antes incluso de debutar, pero Benjamin Pavard se marcha del Vélodrome por la puerta de atrás. Una historia que ha durado lo que un préstamo, pero cuyas secuelas pueden pesar mucho más en el futuro de su carrera.
