Un volantazo un tanto inexplicable, después de que ambas ciudades solicitaran su deseo de albergar el Campeonato del Mundo en 2022 y de que el 11 de diciembre de 2024 la FIFA las incluyera entre las 11 sedes nacionales preseleccionadas.
La diputada general de Vizcaya, Elixabete Etxanobe, afirmaba lo siguiente en una entrevista en Euskadi Irratia: “Tenemos que hacer una profunda reflexión sobre la conveniencia de albergar el torneo. Aún no hay una decisión tomada y lo estamos analizando”. Y añadía: “Hay personas que no quieren este tipo de eventos y eso es así”.
Antes, el alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, se había pronunciado en similares términos. “Cuando analizamos si San Sebastián puede ser sede del Mundial, lo primero que se debe hacer es un debate tranquilo y sosegado; no sólo es decir que sí o no”.
El lehendakari, Imanol Pradales, también ha mencionado recientemente “nuevas exigencias de la FIFA respecto a las conocidas hasta este momento”, algo que niegan desde la organización.
Según ha podido saber Flashscore, estas declaraciones han sorprendido y mucho a la RFEF, que no entendería una posible retirada de las sedes de San Mamés y Anoeta, más aún después de que ambas superaran el examen de la FIFA en el pasado mes de marzo.
Desde el ente federativo aseguran que, más allá de la necesidad de instalar un sistema de ventilación subterráneo en ambos estadios, está todo en orden y no hay motivos para renunciar al Mundial 2030.
Hay que recordar que San Mamés tiene una capacidad para 53.000 espectadores y que ya tiene experiencia en la organización de grandes eventos como es el caso de la final de la Heineken Champions Cup de rugby (2018), la final de la Champions League femenina de fútbol (2024) y la de la Europa League (2025).
Por su parte, Anoeta, que cuenta actualmente con 40.247 asientos, realizará próximamente una pequeña ampliación de 2.000 asientos para cumplir con todos los requisitos.
Esta circunstancia contrasta notablemente con las renuncias de Málaga y La Coruña a ser sedes del Mundial 2030. Tanto La Rosaleda como Riazor necesitaban reformas integrales para, entre otros requisitos, superar los 40.000 espectadores (el coliseo malaguista tiene 30.044 asientos y el deportivista 32.490).
El precedente de 2021
Si finalmente Bilbao renuncia a ser sede del Mundial 2030, sería la segunda gran ocasión que la capital vizcaína deja escapar, en una década, para albergar un gran campeonato internacional de selecciones y promocionarse a nivel mundial.
En la Eurocopa multisede de 2020, que finalmente se celebró en 2021 debido a la pandemia, San Mamés iba a albergar los tres partidos de España en la fase de grupos (algo que no era del agrado de buena parte del nacionalismo) y además iba a organizar un encuentro de octavos.
Sin embargo, el gobierno vasco exigió unos criterios sanitarios (40 casos por 100.000 habitantes) mucho más restrictivos que los que acabaron aplicándose en otras ciudades anfitrionas como Londres, Múnich o Budapest.
La escasa flexibilidad en la materia provocó que la UEFA trasladara a Sevilla la sede española y La Cartuja acogió cuatro partidos de la Eurocopa 2020, después de que el ejecutivo andaluz garantizara un aforo máximo del 30%.
Aunque aún no hay nada acordado de cara al Mundial 2030, de entrada no se planteaba que Bilbao fuera la sede de los partidos de España. Sevilla, Madrid o incluso Valencia, si finalmente acaba entrando, aparecen como favoritas para acoger a la selección nacional.
Dispositivo de seguridad
Tal y como reconoce la diputada general de Vizcaya, hay personas, de diferentes sectores del nacionalismo, que no quieren que el País Vasco albergue el Mundial.
Además de por otra serie de motivos, en estos ámbitos no estarían muy satisfechos con el dispositivo de seguridad. El mismo lo ejercería la Ertzaintza al tratarse de una competencia autonómica. Sin embargo, al tratarse de un evento de gran magnitud y de carácter internacional, es probable que requiriera de la colaboración de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
