Centro de datos del Irak-Noruega
La selección de Stale Solbakken confirmó las expectativas de llegar a la Copa del Mundo con una generación considerada como la mejor de su historia, y arrancó con buen pie en el Grupo I en un torneo al que no era invitado desde Francia 1998.
Con un estadio de Boston abarrotado en su mayoría por aficionados noruegos, los Vikingos Rojos dieron un golpe de autoridad gracias a un Haaland tocado por los dioses escandinavos, que marcó un doblete con la filosofía de no dar ningún balón por perdido.
Al minuto 29, el Androide se barrió para pescar un balón cruzado y convertirlo en su primer tanto mundialista.

Cuando la fiesta parecía teñida de rojo, llegó el empate parcial del conjunto iraquí con un soberbio cabezazo del experimentado delantero Aymen Hussein (39').
La igualdad solo consiguió despertar de nuevo al gigante. En una rutinaria salida del equipo iraquí, el portero Jalal Hasan recibió un pase que se fue quedando corto ante los ojos de un Haaland que presionó el despeje y lo convirtió en gol (43’).
"Estoy increíblemente orgulloso de participar en el Mundial y de ayudar a conseguir la primera victoria de Noruega en 28 años", dijo el ariete del Manchester City.

Conocido por ser una máquina de hacer goles, E. Haaland viene de conquistar su tercera Bota de Oro de la Premier League en cuatro temporadas con el Manchester City, y ajustó un balance de 57 goles en 51 partidos con la selección noruega.
Un regreso ambicioso
En la segunda mitad, Noruega ratificó su poder colectivo y ofensivo con actuaciones sobresalientes del centrocampista Martin Odegaard, del Arsenal, y del peligroso delantero del Atlético de Madrid Alexander Sorloth.
El 3-1 lo marcó de cabeza el defensa del Génova Leo Ostigard, al minuto 76, y al borde del final llegó el cuarto, de Hussein en contra, tras un borbollón en el área (90+6').
El equipo escandinavo había llegado a Norteamérica tras una brillante clasificación, en la que dejó fuera a Italia, y ante Irak volvió a mostrar por qué está en la órbita de las selecciones europeas con mayor potencial de crecimiento.

Aunque tuvo tramos de calidad, el conjunto asiático apenas inquietó la portería de Orjan Nyland, pese al liderazgo de Hussein, el héroe de la repesca que devolvió al país a un Mundial cuatro décadas después de México 1986.
