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El Boavista cesa su actividad tras no pagar a sus acreedores

Las llaves de las instalaciones, libres de personas y bienes, deben ser entregadas antes del 31 de julio
Las llaves de las instalaciones, libres de personas y bienes, deben ser entregadas antes del 31 de julioBoavista FC

El Boavista va a cesar su actividad después de no haber realizado en la cuenta de los acreedores del club el depósito del importe necesario para cubrir los gastos corrientes de los ajedrezados en junio, según ha anunciado la administradora concursal.

"Al no haberse cumplido en su totalidad los requisitos establecidos en la asamblea de acreedores para mantener en funcionamiento la actividad de la entidad insolvente, el día 15 de julio, a las 15:30, la administradora concursal ejecutará la decisión, procediendo al cierre del establecimiento de la entidad insolvente y poniendo fin a todas las actividades desarrolladas por el Boavista en el estadio do Bessa y espacios adyacentes, incluyendo todas las modalidades", anunció Maria Clarisse Barros en un correo electrónico al que tuvo acceso la agencia Lusa.

En caso de incumplimiento por parte del Boavista, la administradora concursal podía ordenar el cierre inmediato de la actividad del club portuense, con efectos 15 días después de la decisión, sin necesidad de una nueva convocatoria de la asamblea de acreedores, un desenlace que ya estuvo cerca de producirse en varias ocasiones desde diciembre de 2025, pero que siempre se evitó.

"Hasta el momento, no se ha realizado el depósito en la cuenta de la masa insolvente, por parte de ningún interviniente, de la donación (con carácter liberatorio) que permitiera asegurar los gastos corrientes de la estructura del club en junio, así como el déficit estimado de las modalidades de ese mes", señaló.

Maria Clarisse Barros descartó "cualquier perspectiva de que la donación en cuestión, así como la que sería necesaria para el mes en curso", sea depositada en la cuenta de la masa insolvente, que ha visto cómo las "deudas mensuales" se han ido acumulando debido al "funcionamiento del establecimiento".

"Solo nos queda agradecer a todos los directores, adjuntos y entrenadores por su enorme dedicación, casi sin límites, y por los excelentes deportistas que formaron y que tanto han engrandecido el ya prestigioso nombre del Boavista. Por último, y como no podía ser de otra manera, un gran aplauso para los deportistas que han dignificado esta institución centenaria por todo el mundo", destacó la administradora concursal, informando que las llaves de las instalaciones, libres de personas y bienes, deben ser entregadas antes del 31 de julio.

Lusa contactó con el Boavista y la directiva presidida por Rui Garrido Pereira, pero hasta el momento no obtuvo respuesta.

Los ajedrezados vieron aprobada su liquidación en septiembre de 2025, tras acumular deudas superiores a 150 millones de euros, pero, tres meses después, llegaron a un acuerdo con los acreedores en los tribunales para mantener la actividad, comprometiéndose a cubrir el déficit corriente de su explotación.

Esa decisión se tomó cuando el club ya había renunciado a competir en la cuarta y última categoría de la Asociación de Fútbol de Oporto, sin haber disputado ningún partido en la temporada 2025-26, campaña en la que la SAD ajedrezada debía disputar la Liga 2, pero dejó de tener equipo profesional y fue descendida administrativamente a la principal división distrital, debido a problemas financieros.

Descendida al segundo escalón de la AF Oporto a seis jornadas del final y con cuatro prohibiciones de inscripción de nuevos futbolistas por parte de la FIFA, la sociedad actuó como local en el Parque Deportivo de Ramalde, a 2,5 kilómetros del estadio do Bessa, que lleva más de un año inutilizado, y vio aprobada la liquidación en mayo, estando trabajando en un nuevo plan de recuperación.

En el marco de la insolvencia del Boavista, varios inmuebles fueron subastados en los últimos meses, incluido el estadio do Bessa y el complejo deportivo adyacente, cuyas ofertas superaron el importe mínimo de licitación en junio.

El tribunal rechazó la solicitud de impugnación de la venta del patrimonio inmobiliario del club presentada por la directiva, que perdió los poderes de gestión por decisión de la administradora concursal en febrero, a pesar de haber llegado a un acuerdo con la empresa española Sacyr, principal acreedora en el proceso, para la adquisición del respectivo crédito.

El Boavista SAD, que tiene el 10% del capital social en manos del club, descendió a la Liga 2 en mayo de 2025, después de 11 temporadas consecutivas en la máxima categoría, siendo uno de los cinco campeones nacionales de la historia, gracias al título conquistado en la 2000-01.