Hacía falta una reacción, incluso más que los tres puntos. La Juventus llegó al duelo en el Allianz Stadium con el peso de unas semanas complicadas: la eliminación reciente de la Champions League, un febrero gris y la necesidad de volver a la senda correcta para no perder el tren europeo. La victoria del Como por la tarde había aumentado la presión, haciendo que el partido contra el Pisa fuera todo menos sencillo.
Y efectivamente, no fue nada fácil. Los toscanos llegaron a Turín con una situación delicada en la tabla, tres derrotas seguidas y el recuerdo del 2-0 de la ida aún sin digerir. Una mezcla que se transformó en determinación y orgullo, complicando mucho más de lo previsto la noche de la Vecchia Signora. Solo en la segunda parte el equipo de Luciano Spalletti encontró el momento decisivo para doblegar a los nerazzurri y llevarse un 4-0, resultado que dio oxígeno a los bianconeri tras dos empates y dos derrotas en los últimos cuatro partidos.
Una Juve sin ideas
Sin embargo, la primera parte contó una historia muy distinta a la de una Juve dominante. De hecho, el inicio fue totalmente del Pisa. A los cuatro minutos, los visitantes crearon la primera gran ocasión del partido: Angori desbordó por la izquierda y puso un centro preciso al primer palo, donde Moreo anticipó a la defensa juventina. El remate fue peligroso y desde cerca, pero Perin (una vez más elegido bajo palos en lugar de Di Gregorio) realizó una parada instintiva que evitó el gol de los nerazzurri.
La respuesta de la Juventus llegó sobre todo a través de acciones individuales, más que por una circulación fluida. Thuram intentó animar a los suyos recogiendo un pase al borde del área y rematando de volea, pero el disparo pasó cerca del larguero. Unos minutos después lo intentó Conceição, que recortó desde la derecha y lanzó un zurdazo peligroso: Nicolas estaba bien colocado y despejó sin problemas.
Con el paso de los minutos, el equipo de Spalletti aumentó la posesión, pero la sensación era de un dominio territorial poco efectivo. En los últimos metros faltaba precisión, claridad y también algo de agresividad.
David estuvo involucrado en las jugadas más prometedoras, pero sin lograr convertirlas en ocasiones reales. En una de ellas pudo haber dejado solo a Yildiz en el área, pero el pase no llegó; poco después falló también en el segundo apoyo, lo que provocó murmullos en las gradas del estadio. El canadiense intentó resarcirse poco después con un remate de cabeza en el centro del área, pero el balón, tocado algo a destiempo, se fue por encima del larguero.
Cambio y triplete en la segunda parte
El partido cambió tras el descanso. Spalletti intervino con decisión, dando entrada a Kelly y Boga por Gatti y David, ambos con una actuación insuficiente en la primera mitad. Esta decisión modificó de inmediato el ritmo de la Juventus, que fue más agresiva en la recuperación y mucho más vertical en el desarrollo del juego.
Las primeras señales llegaron de los pies de Yildiz, que intentó dos veces agitar el partido: primero con un disparo desde la frontal, luego con un tiro desviado por la defensa del Pisa. Era el preludio del momento que finalmente rompió el equilibrio.
En el minuto 54, Conceição encontró espacio por la derecha y vio la llegada de Yildiz. El turco recibió en profundidad, levantó la cabeza y puso un centro preciso al segundo palo: Nicolas se quedó a medias, mientras Cambiaso atacó el espacio con el tiempo perfecto y de cabeza marcó el 1-0. Ese gol cambió por completo la dinámica del partido.
La Juventus se liberó mentalmente, ganó confianza y subió aún más el ritmo. El Pisa intentó reaccionar con tres cambios —entraron Piccinini, Loyola y Cuadrado, recibido con silbidos por la afición bianconera— pero la sensación era que el partido ya estaba en manos de los locales. La confirmación llegó en el minuto 65. Loyola perdió un balón muy peligroso en la salida, McKennie fue rapidísimo para recuperarlo y servir a Locatelli en el espacio. El capitán juventino remató de primeras y estrelló el balón en el palo, pero en el rebote Thuram fue el más rápido de todos para aprovecharlo y batir a Nicolas para el 2-0.
Ese fue el golpe que rompió definitivamente la resistencia del Pisa y permitió a la Juventus gestionar el final con más tranquilidad. En los últimos minutos llegaron los goles definitivos: Yildiz encontró una joya que significó su regreso al gol tras más de un mes, y luego Boga superó al portero y a la defensa toscana para dejar el marcador en 4-0. No fue una noche brillante, sobre todo en la primera parte, pero lo más importante fue volver a ganar.
Jugador Flashscore del partido: Yildiz (Juve)
