La noche se encendió mucho antes del pitazo inicial. En Ate, el estadio Monumental volvió a parecerse a ese lugar donde el fútbol es apenas una excusa para el reencuentro con la memoria y la esperanza. La Noche Crema no fue solo una presentación de equipo ni un amistoso internacional: fue una ceremonia. Hubo luces, cánticos, bengalas y una sensación compartida de que algo empieza otra vez. Y cuando el telón se cerró, Universitario de Deportes había firmado una actuación convincente y simbólica: 3-0sobre la Universidad de Chile, con goles de Martín Pérez Guedes, Alex Valera y José Rivera.
El resultado no fue un accidente ni un guiño del calendario. Fue, más bien, la consecuencia lógica de un partido que tuvo a Universitario como protagonista casi absoluto. Desde el inicio, el equipo de Javier Rabanal mostró una intensidad poco habitual para un encuentro de presentación. Presionó alto, ocupó bien los espacios y se adueñó de la pelota con naturalidad, como si la temporada ya estuviera en marcha. La ‘U’ no jugó para agradar: jugó para imponer condiciones. Y eso, en una noche de fiesta, se agradece más que cualquier artificio.
El primer tiempo fue una construcción paciente. Universitario circuló el balón, buscó amplitud y encontró en los laterales una vía constante para profundizar. La Universidad de Chile, por momentos, intentó sostener el orden defensivo, pero se fue quedando sin respuestas ante la movilidad crema. El gol llegó cuando el reloj ya se acercaba al descanso, como si necesitara ese instante exacto para explotar la tribuna. Martín Pérez Guedes tomó la pelota fuera del área y sacó un remate limpio, preciso, inatajable. Un golazo. Uno de esos que se gritan dos veces: primero por la emoción y luego por la belleza.
El segundo tiempo fue la confirmación de lo insinuado antes. Universitario no se conformó con la ventaja mínima ni bajó el ritmo. Al contrario, adelantó líneas y fue más agresivo. Alex Valera, siempre incómodo para los defensores rivales, encontró su premio tras una jugada bien elaborada. Su gol fue la recompensa al desgaste, al juego de espaldas, a esa insistencia que no siempre se refleja en las estadísticas. Con el 2-0, el partido quedó sentenciado, aunque aún había espacio para más.
José Rivera se encargó de cerrar la noche con el tercer tanto. Ingresó desde el banco y respondió como se espera de un delantero que quiere quedarse. Su gol fue oportunismo puro, lectura del rebote y definición sin dudar. El marcador, amplio, terminó siendo un espejo fiel de lo ocurrido en la cancha: un Universitario dominador, serio, con respuestas colectivas e individuales, y un rival que nunca logró incomodar de verdad.
Rabanal sorprendió desde el arranque con un once inicial que priorizó la base conocida por encima de los refuerzos. Saltaron al campo Romero; Santamaría, Riveros, Di Benedetto y Castillo en defensa; Pérez Guedes, Concha y Polo en el mediocampo; Carabalí, Flores y Valera en ataque. Un equipo reconocible, con automatismos trabajados y roles claros. La apuesta fue clara: consolidar una idea antes de sumar nombres nuevos.
Los cambios llegaron en la segunda parte y también dejaron señales positivas. Ingresaron Miguel Vargas en el arco, Fara, Corzo, César Inga y José Rivera, aportando frescura y variantes. Además, se produjeron los debuts de Lisandro Alzugaray y Miguel Silveira, dos de los refuerzos que generan expectativa en la hinchada. Ambos tuvieron minutos para empezar a entender el ritmo del equipo y el peso de la camiseta, esa que en noches como esta se siente un poco más pesada y, a la vez, más estimulante.
El Monumental, lleno, acompañó cada jugada como si se tratara de un partido oficial. Hubo aplausos, pero también exigencia. El hincha de Universitario sabe que la historia obliga. Que cada temporada empieza con ilusión, pero también con una carga de responsabilidad. Por eso celebró la victoria, pero también observó con atención los detalles: la solidez defensiva, la intensidad en el mediocampo, la efectividad arriba.
Esta Noche Crema fue, además, el último ensayo antes del inicio formal de la competencia. Universitario debutará en la Liga 1 2026 frente a ADT, en el propio Monumental, por la primera fecha del Torneo Apertura. El calendario no da respiro y el margen de error es mínimo. Lo mostrado ante la Universidad de Chile no garantiza nada, pero sí ofrece señales alentadoras.
La fiesta terminó entrada la noche, cuando las luces empezaron a apagarse y la gente se fue retirando lentamente, todavía con el eco de los cánticos en el aire. Universitario ganó, gustó y convenció. En una temporada que recién asoma, la ‘U’ dio un primer paso firme, recordándole a su gente que la ilusión no es una promesa vacía, sino una construcción que empieza —como siempre— en casa.
