La derrota ante el Atleti hizo cambiar de sistema a Matarazzo, eso, o que quiso resguardarse de los atacantes cherries y reforzó la zaga con un central extra. Fort y Sergio Gómez ocuparon las bandas, Turrientes y Yangel la medular y Barrene, Oyarzabal y Oskarsson, el ataque.
Marco Rose salió con todo en Anoeta. Rayan, Tavernier, Evanilson, Kluivert... pura dinamita escoltada por un centro del campo equilibrado y una defensa liderada por Rafa Silva.
Los donostiarras salieron al choque intentando sacar el balón desde atrás y experimentaron el ansia de los delanteros rivales por robar el balón cerca de las inmediaciones de Marrero.
El flanco izquierdo fue el más preponderante para los locales, pero ni el gigante finés ni Oyarzabal eran capaces de imponerse a sus pares para inquietar a Petrovic.
El Bournemouth encuentra el camino por las alturas
La banda zurda también era la preferida para los de la Premier League. Así lo demostró Truffert internándose en campo rival y colocando un balón preciso al área.
Por ahí rondaba Kluivert, que, con mucha delicadeza, superó a Marrero. El linier relajó a San Sebastián levantando la bandera y señalando que el exvalencianista estaba adelantado, pero el VAR le corrigió para dar por válido el primero del choque.
Sin entendimiento entre sus defensores, Matarazzo cambió el plan: Fort dio un paso adelante y la defensa volvió a ser de cuatro con Beitia ocupando el lateral que dejaba libre el exbarcelonista.
Al estadounidense seguían sin salirle los planes. Alex Scott teledirigió con mucha clase un centro a la cabeza de Rayan y el internacional con Brasil se mostró certero para hacer saltar todas las alarmas, 0-2.
La Real llega tarde
Incómoda en todo momento, la Real encaró el túnel de vestuarios con la misión de darle un giro de 180 grados a lo visto en la primera mitad.
Matarazzo dijo basta y reajustó sus planes: Héctor Fort al banquillo y Guedes salió al verde. Aunque la amenaza del luso no hizo temblar a los ingleses.
Turrientes, desde la distancia, probó suerte y, si no llega a ser por una estirada muy ágil de Petrovic, la Real habría metido el miedo en el cuerpo al Bournemouth.
Los txuri-urdines reaccionaron y, no mucho más tarde de ese primer aviso, Sergio Gómez sembró todas las dudas en el conjunto de Marco Rose. Pagó a los visitantes con su propia medicina, con un centro envenenado que no encontró rematador, pero que acabó colándose en la portería.
Junto al equipo, la grada entró en juego y, con la Real Sociedad volcada en ataque, se activó Guedes. Fue el luso quien obligó al meta serbio a sacar las manoplas para evitar el empate.
Las ganas no taparon del todo las carencias realistas, aunque sí contuvieron bastante mejor a los de la Premier League que en la primera mitad.
Oyarzabal salió del campo en el minuto 72, cabreado y frustrado porque tuvo el 2-2 en su bota izquierda y en unas condiciones muy favorables. Guedes, que se lio encarando a portería, atrajo las miradas y habilitó al de Eibar en la frontal. Con mucha clase, el campeón del mundo picó el balón, convirtiendo en estatua al meta cherrie. Para salvación de los de Rose, la vaselina se marchó por encima del larguero, chocando por fuera con la parte de arriba de la red.
Los locales apretaron, probaron desde fuera del área, Matarazzo apretó todas las teclas y Sergio Gómez se quedó entre el disparo y el pase de la muerte a Oskarsson en una de las más claras del tramo final.
Kubo y Zakharyan avivaron un poco el fuego, pero Oskarsson no tuvo su día y Petrovic se lució para que los suyos sellasen los tres puntos.

Jugador Flashscore del partido: Petrovic (Bournemouth).
