Opinión: Qué suerte tuvo España al evitar enfrentarse al jogo bonito de Brasil en cuartos

Neymar celebra el triunfo de Brasil
Neymar celebra el triunfo de BrasilAFP

España define su curso en Catar el martes. Marruecos será el primer obstáculo en la carrera por la final. La Roja llega al encuentro después de perder por 2-1 contra un valiente Japón, equipo que se despidió el lunes de la Copa del Mundo tras caer en los penales frente a Croacia

Da gusto ver a Brasil. Tité encontró un esquema que pone en escena las grandes aptitudes del fútbol carioca. El ataque, la magia, la conexión entre todas las partes de la estructura. La canarihna recuperó el joga bonito. 

Ganar y jugar bien son dos elementos que en el deporte moderno suelen ser distantes. Algunos entrenadores explican que, en torneos cortos, es mejor apostar por un resultado antes que por un estilo que enamore a la afición.  Brasil es uno de los pocos equipos que concreta ambos puntos: gana y ejemplifica un esquema precioso, atractivo, que impone miedo a los contrarios y les obliga a resguardarse en su propia área. 

Aunque el joga bonito no depende de un futbolista, la exhibición que está completando Neymar le permite a Brasil conectar el centro del campo con el frente de ataque y potenciar, de esa manera, la inmensa capacidad ofensiva. 

Las lágrimas del extremo del PSG se transforman en un bálsamo de esperanza para Brasil. El jugador por poco se pierde el Mundial después de una durísima entrada que sufrió en el primer partido de la Copa. Tité pensó lo peor. Sin embargo, el parte médico determinó que era sólo un esguince. 

Además de Neymar, Vinicius y Richarlison también se encuentran en un estado de forma impresionante. Los extremos vivían en medio de las críticas. En las temporadas anteriores, los dos presentaban inconvenientes a la hora de definir de cara a la portería. Ante Corea del Sur, tanto Vinicius como Richarlison marcaron dos golazos en el área chica. Factor que demuestra una enorme mejoría en las debilidades. 

El hombre que inició la acción del gol de Richarlison -el mejor del Mundial, hasta ahora- fue un central. El eterno Thiago Silva generó una triangulación que terminó con el atacante del Tottenham festejando con un baile. Brasil bailó. Hasta Tité se coló en la celebración. 

Menos mal ue España evitó a Brasil. No por miedo, ni por respeto. Lo dejó claro Luis Enrique. Para conquistar un mundial es necesario vencer a los mejores. Un cruce entre la canarinha y la roja habría dejado en cuartos a una selección top. Hubiese sido triste, denigrante, ver a Neymar fuera tan pronto o a Pedri y a Gavi sin disputar las semifinales. España puede alcanzar las instancias definitivas. Brasil, por supuesto que también presenta las condiciones. 

Esta versión carioca es demasiado. Qué bueno pensar que España no tendrá que verse las caras con Brasil hasta la final -si clasifica, por supuesto-. ¿Puede España los elementos suficientes para vencer al gigante Sudamericano?. El jogo bonito contra el tiki-taka, sería una hermosa definición de un Mundial. Vale la pena pensarlo. 

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