Bouzas firmó una cómoda victoria en su primer compromiso, Bucsa acabó sucumbiendo en su turno y ambas unieron fuerzas para sellar el billete a semifinales en el definitivo. Este último, pese a que partían como favoritas, no fue ni mucho menos un trámite, pues sus oponentes hicieron méritos durante la segunda manga para forzar el super tie-break. En la siguiente ronda espera ya República Checa, un plantel con jugadoras muy consolidadas.
La gallega, que completó una gran actuación, no dudó en mostrarse autocrítica con el fin de seguir mejorando para la próxima eliminatoria: "No he empezado de la mejor manera o por lo menos las sensaciones no eran las mejores. Estaba un poco nerviosa, pero bueno, a medida que iba pasando el partido me iba encontrando un poquito mejor. Creo que he estado bastante sólida y positiva, apoyándome mucho en el equipo. Estoy contenta".
"Han logrado rendir muy bien, con la energía del público y de todo el equipo. Trabajan día a día para objetivos como este. Es un grupo que está muy unido y se lo merece. Han tenido un rendimiento a la altura de la competición. Mi labor de capitana es hacer que disfruten de su tenis, de competir en equipo, y trasladarles toda la tranquilidad, toda la confianza y la seguridad que tienen porque en el staff vemos su potencial", expresó Carla Suárez.
C. Bucsa, que venía de actuar en México, reconoció estar "bastante cansada" después de "un día largo" tras jugar en dos ocasiones y acumular cuatro horas en pista. "Lo he dado todo, hasta mi última gota de energía", indicó la cántabra ante los medios oficiales de la RFEF. "Ha sido un partido muy duro y complicado, con juegos muy difíciles", puntualizó Sorribes, quien comentó también que para ella es "un orgullo y un privilegio total" poder estar en Shenzhen representando al país.
