Amable, cercano, sonriente y con la serenidad de quien ha dedicado más de una década a construir su equipo pieza a pieza, afronta el Mundial con un grupo que muchos consideran el rival a batir.
De la Fuente (64), que habló con Reuters antes de viajar a Norteamérica, explicó que el secreto del ascenso de los campeones de Europa va más allá de una idea táctica clara, un discurso motivador o el genio de una sola persona; es algo más sencillo y cálido.
"Hace tiempo empezamos a dar importancia a una palabra que nos ha dado mucha seguridad, confianza y fortaleza: familia. Queremos que la selección española sea una familia," afirmó.
“Desde el primer jugador hasta el último, todos trabajamos con esa idea en mente y eso me hace sentir muy tranquilo, muy sereno. Me permite trabajar sabiendo que estoy en buena compañía y eso me da muchísima confianza.”
Esa palabra se ha convertido en la columna vertebral de su conjunto de España: un grupo unido no solo por el talento, sino por años compartidos en vestuarios, torneos juveniles, decepciones, títulos y confianza mutua.
El largo y atípico camino de De la Fuente hasta la cima
El camino de De la Fuente hasta la cima ha sido largo y poco convencional. Fue un lateral trabajador que se dio a conocer en el Athletic de Bilbao y después estuvo cuatro años en el Sevilla. El riojano forjó su carrera como entrenador, en gran parte, lejos de los focos del fútbol de clubes, pasando una década en las categorías inferiores de la selección española, donde ganó un Europeo sub 19, un Europeo sub 19, un oro en los Juegos Mediterráneos y una plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Cuando fue nombrado seleccionador hace más de tres años, un sector de la prensa se burló con el comentario "Luis de la ¿quién?". Muchos lo veían como un hombre discreto de la federación, ordenado y trabajador, pero sin el glamour que suele exigirse para ese puesto.
Su respuesta ha sido contundente: campeón de la Nations League en 2023, campeón de la Eurocopa en Alemania 2024 -lo que le valió el sobrenombre de "Luis de la Cuarta"- y subcampeón de la Nations League en 2025. España que llega al Mundial con la confianza de un equipo que sabe perfectamente quién es y como una de las grandes candidatas al título.
Católico practicante que intenta vivir según su fe, De la Fuente asegura que no le interesa ajustar cuentas del pasado.
"El tiempo te da la razón y te la quita. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Yo sabía lo que tenía que hacer. No soy rencoroso y creo que todos deberían reflexionar sobre lo que han dicho o hecho y valorarlo. No he cambiado nada desde entonces. Sigo siendo la misma persona, créeme... Mi vida no ha cambiado", afirmó.
"Sigo haciendo exactamente lo mismo que hacía hace tres años y medio. Voy a los mismos sitios, a los mismos restaurantes, a las mismas cafeterías, paseo por la calle con calma haciendo exactamente lo mismo".

La mayor ventaja de De la Fuente
Si otros necesitaban convencerse, sus jugadores no. La mayor ventaja de De la Fuente fue considerada en su día una debilidad: ascendió paso a paso y llevó consigo a buena parte de esta generación. A la mayoría de los jugadores les conoce desde hace años.
Mikel Merino estuvo a sus órdenes en dos finales europeas sub-21 consecutivas contra Alemania, perdiendo en 2017 pero ganando dos años después. Mikel Oyarzábal, Dani Olmo y Fabián Ruiz también formaron parte de aquel éxito en 2019 y luego se proclamaron campeones de Europa con la absoluta.
El primer título internacional de Merino con De la Fuente llegó incluso antes, en la 2015, cuando jugó junto a Rodri y Unai Simón en el triunfo de España por 2-0 ante Rusia en la final del Europeo sub-19 en Grecia.
Desde esos veteranos hasta Pedri, Martin Zubimendi y Marc Cucurella, que participaron en la campaña olímpica de plata en Tokio, De la Fuente cuenta con un grupo que muchas veces parece entenderle antes de que termine la frase.
"Nuestra relación va más allá de lo puramente profesional," aseguró. "Con Rodri en particular, nos conocemos desde hace más de 10 años; desde 2015 hemos pasado por mucho juntos. Así que estoy seguro de que en su vida, y en la de muchos de los jugadores que están hoy conmigo, no ha habido ningún entrenador que les haya transmitido las cosas como yo lo he hecho. Lo garantizo."
Para De la Fuente, esa cercanía no es solo sentimental, sino que les otorga cierta ventaja ventaja. "Saben que lo que les digo nace de la honestidad, de la integridad y siempre pensando en su bien, porque me conocen," añadió.
"Cuando alguien habla desde la confianza, desde esa convicción, sabiendo que va a llegar, a tocar el corazón y a convencer, creo que ya hemos ganado mucho.
"Luego, en el campo, pon todo tu talento al servicio de esa idea. Y al servicio de tus compañeros: ese es tu trabajo."
Su trabajo será superar primero a los debutantes Cabo Verde, y más tarde a Arabia Saudí y a Uruguay en el Grupo H, en su intento de conquistar el segundo título mundial para el país tras el triunfo de España en 2010.
