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Los acusados fueron sentenciados el 19 de febrero en primera instancia a penas que oscilan de tres meses y un año de cárcel. La Fiscalía ha solicitado que se endurezcan las condenas hasta dos años de prisión ante el tribunal de apelación de Rabat.
Los aficionados, detenidos desde la final, están siendo procesados por "hooliganismo", una acusación que incluye actos violentos, especialmente contra las fuerzas del orden; daños en instalaciones deportivas; invasión del terreno de juego y lanzamiento de objetos.
Ante el tribunal, los acusados explicaron -la mayoría en wolof, traducido primero al francés y luego al árabe- que se vieron obligados a bajar al césped del estadio debido a una avalancha de gente o para escapar de "escupitajos y lanzamiento de objetos", y no para protestar por una decisión arbitral.

El 18 de enero, en la final de la CAN en Rabat, Senegal se impuso por 1-0 al término de un partido caótico.
"Ha habido errores"
Tras un penalti concedido a Marruecos en el tiempo añadido de la segunda parte, justo después de que se anulara un gol en contra, algunos seguidores senegaleses intentaron invadir el campo y lanzaron objetos al terreno de juego.
Durante la audiencia, que sigue en curso, la abogada defensora Naïma El Guellaf ha solicitado que se proyecten los vídeos de los incidentes, en los que se basa la acusación, para comprobar si los implicados pueden ser identificados en las imágenes.

La Fiscalía ha pedido rechazar esta solicitud, alegando flagrante delito. "Todo el mundo ha visto esas imágenes lamentables en directo", argumentó.
El juez aún no ha respondido a esta petición.
"Ha habido errores, las personas implicadas en lo ocurrido están en Senegal y no se encuentran aquí", ha declarado a la AFP Patrick Kabou, otro abogado defensor.
