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Guardiola, Pirlo y el caos en Italia: ¿qué está pasando con la Nazionale?

El presidente, Leonardo y Maldini
El presidente, Leonardo y MaldiniEmanuele Roberto De Carli / Zuma Press / Profimedia

El doble parón en las negociaciones para el nuevo seleccionador abre diferentes escenarios para la Federación. Maldini y Leonardo, cada vez más en la cuerda floja, tendrán que hacerse a un lado o decidir el próximo paso entre soluciones jóvenes y técnicos experimentados.

La situación que rodea a la selección italiana es surrealista, algo que roza lo absurdo. Es una serie de acontecimientos que recuerda más a una obra de Salvador Dalí que a una planificación deportiva normal. Sin embargo, todo es real.

La llegada de Paolo Maldini y Leonardo parecía marcar el giro adecuado. Dos directivos con gran experiencia, acostumbrados a trabajar al más alto nivel y con una identidad futbolística muy clara. Su misión era evidente: relanzar la Nazionale empezando por la elección del nuevo seleccionador.

El primer movimiento fue muy ambicioso. El objetivo era Pep Guardiola, probablemente el mejor entrenador del mundo. Un intento importante, pero que chocó con la decisión del técnico catalán de tomarse un año sabático para dedicarse a su familia y recuperar el equilibrio personal tras sus años en Manchester. Un rechazo doloroso, aunque en el fondo previsible.

Un papelón

Lo que nadie podía imaginar, en cambio, fue el fracaso del plan B. Andrea Pirlo había dado su disponibilidad para dirigir a los azzurri y la negociación parecía bien encaminada. Pero, de repente, todo se detuvo. Lo que hizo caer la operación fueron las polémicas relacionadas con su colaboración con una casa de apuestas rusa. Así, tras dar por cerrada una operación que parecía sencilla, el resultado fue otro parón. Muy doloroso.

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Y probablemente este es el punto más delicado. No tanto por el nombre de Pirlo, sino por la forma en que se llegó a la falta de acuerdo. Una negociación prácticamente cerrada que se frena por un detalle que debería haberse evaluado mucho antes de dejar entrever cierto optimismo.

Un paso atrás

Un doble error que inevitablemente debilita la posición de Maldini y Leonardo. Además, la Italia ya viene de años complicados, marcados por el drama de tres Mundiales consecutivos sin clasificación. Era necesario dar una señal de fortaleza, transmitir la imagen de una Federación por fin organizada. Hasta ahora ha ocurrido justo lo contrario.

En este punto hay que entender cuál será el próximo movimiento. Si el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, decide confiar el banquillo a uno de los grandes nombres que quedan libres, como Antonio Conte o Roberto Mancini, sería difícil imaginar a Maldini y Leonardo aún en el centro del proyecto. Resultaría complicado pensar que entrenadores de este nivel acepten ser la tercera opción tras Guardiola y Pirlo.

¿Vuelve Conte a la carrera?
¿Vuelve Conte a la carrera?FRANCESCO PECORARO / GETTY IMAGES EUROPE / GETTY IMAGES VIA AFP

Si esto ocurre, no sería de extrañar ver a los dos directivos dar un paso atrás, abriendo así la puerta a una nueva revolución técnica en cuestión de semanas.

La opción Baldini

La única carta real que parece quedarles es la de Silvio Baldini. Es una alternativa diferente, que apostaría por el conocimiento del fútbol italiano y de los jóvenes, adquirido también a través de su trabajo con la Sub-21. La idea sería replicar, al menos en intención, modelos como los de Scaloni con Argentina o De la Fuente con España, aunque con todas las diferencias del caso.

Hay otro aspecto que no se debe subestimar. Baldini sería una solución menos vinculante a medio plazo. Si dentro de un año Guardiola realmente abre la puerta a entrenar una selección, sería mucho más sencillo retomar el proyecto, sobre todo si aún no ha despegado, en comparación con lo que supondría con un técnico mediático como Conte o Mancini.

Sea cual sea la decisión final, hay algo seguro: tras dos intentos fallidos, la Federación no puede permitirse más errores. El próximo paso debe ser el definitivo y, sobre todo, el correcto. Porque la Nazionale y sus aficionados merecen por fin un nuevo comienzo a la altura de su historia.