Después de un sentido minuto de silencio por el fallecimiento de Alex Zanardi, y con la ausencia de Hulkenberg y Lindblad, con problemas mecánicos, arrancaron los motores para la carrera esprint de Miami.
Y ahí, en la carrera deseada por cualquier piloto, la de dominar de principio a fin, sin complicaciones ni riesgos, Norris demostró que aún mantiene las cualidades y el coche que le permitieron ser campeón del mundo el año pasado. Defendió la pole ante un Antonelli que salió rematadamente mal, y se llevó la victoria con autoridad. Un golpe de moral para el de McLaren, que colocó a Piastri segundo.
Por detrás, la emoción estuvo, primero, en el duelo Antonelli-Russell, y luego en el pique, uno más, entre Hamilton y Verstappen. Mientras, Leclerc se sentía fuerte con su Ferrari y se lanzó a por la tercera plaza. Le costó pero lo consiguió para subirse al podio.
Antonelli, por cierto, recibió cinco segundos de sanción por superar los límites de pista y pasó de la cuarta a la sexta plaza. Los Mercedes, después de haber ganado las tres primeras carreras del Mundial de F1 y el único esprint, se quedó fuera del podio. Tienen trabajo por delante si quieren recuperar su hegemonía.
Lejos de esa bonita pelea, Fernando Alonso, con el peor coche de la parrilla, y con diferencia, se dio el gusto de superar a Checo Pérez en los últimos metros. Eso sí, acabó 16º. Dos posiciones más retrasadas que la de Carlos Sainz, que finalizó 14º. Mejor estuvo Colapinto, 10º, aunque se quedó sin puntos, pues solo suman los ocho primeros.
